Coches Eléctricos Carlos Ghosn, ex-CEO de Nissan y prófugo de la justicia: "La industria automovilística europea está asfixiada" El ex-jefe del grupo huyó de su casa mientras estaba en arresto domiciliario a la espera de juicio por corrupción financiera. El ex-jefe del grupo dice que Europa necesita velocidad, no regulaciones. Gemini Fran Cabrera 14/06/2026 08:15 Actualizado a 14/06/2026 08:15 Carlos Ghosn, ex-CEO de la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi que en la actualidad está refugiado en el Líbano, ha compartido su perspectiva sobre el estado del ecosistema industrial europeo. Y lo ha hecho empleando términos contundentes para definir los desafíos normativos y estructurales que afronta la región.
A través de sus redes sociales, el ex-jefe ha analizado el contexto actual de la UE en respuesta a las dudas sobre la viabilidad a largo plazo de sus marcas tradicionales. Si bien descarta que la automoción europea esté abocada a la desaparición, sí sostiene que el entramado normativo actual ejerce una presión excesiva sobre los fabricantes locales, comprometiendo su capacidad para competir en un mercado global. “El coche europeo no ha muerto todavía, pero se está asfixiando. Hacen falta menos regulaciones innecesarias, menos costes de energía y una mayor apertura a la competencia. Europa tiene el talento, las marcas y la calidad.
Lo que necesita ahora es velocidad”, ha dicho el ex-directivo en su perfil de Instagram. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Carlos Ghosn (@carlos.ghosn.official) La presión regulatoria: un freno para la competitividad europea El principal argumento del antiguo CEO de Nissan se centra en el volumen y la rigidez de las normativas impuestas dentro de la Unión Europea. La región es conocida a nivel global por tener algunos de los estándares más estrictos en materia de emisiones contaminantes, seguridad vial y objetivos de descarbonización a medio y largo plazo, con la vista puesta en la neutralidad de carbono para 2050. Este despliegue legislativo obliga a los consorcios europeos a hacer inversiones masivas para adaptar sus cadenas de valor y carteras de productos a los requisitos legales.
Esta situación contrasta con el entorno operativo de otras regiones. Para las corporaciones que desarrollan su actividad en marcos regulatorios menos estrictos, la ausencia de estas exigencias de transición supone una ventaja competitiva en términos de costes de desarrollo y flexibilidad comercial. La adaptación a las directrices medioambientales de la Unión Europea no solo eleva los costes fijos de manufactura, sino que ralentiza los ciclos de renovación de producto, un elemento crítico en una época donde la tecnología de baterías y el software automotriz evolucionan a un ritmo sin precedentes. Las regulaciones son un freno para la competitividad europea.
La competencia asiática y el mercado global El avance de los vehículos de bajas o nulas emisiones procedentes de China es uno de los desafíos principales para las marcas tradicionales. La industria automotriz del país asiático ha consolidado una infraestructura de producción muy optimizada, respaldada por un ecosistema local de componentes y menos restricciones en los procesos de fabricación. Por ello, puede introducir vehículos eléctricos e híbridos con costes muy inferiores y con tiempos de desarrollo mucho más ágiles. Esta dinámica sitúa a las firmas europeas en una posición delicada no solo dentro de nuestras fronteras, sino también en mercados exteriores clave como el norteamericano.
Históricamente, la penetración de las marcas generalistas europeas en regiones como Estados Unidos siempre lo ha tenido difícil frente al dominio de los constructores locales y japoneses. Ahora, en un entorno global caracterizado por el incremento de los costes de vida y la aplicación de aranceles, la pérdida de competitividad derivada de los costes regulatorios internos limita la capacidad de los fabricantes europeos para ofrecer vehículos accesibles, restringiendo su margen de maniobra. Temas Nissan Coches Eléctricos