Diallo decide en la puesta en escena de Diomandé

Diallo decide en la puesta en escena de Diomandé

Ha nacido una estrella. Para los que no conocían a Yan Dimoandé, ya saben quien es. No decidió el Costa de Marfil-Ecuador (1-0), lo hizo Diallo en el 89’, pero solo fue por falta de compañía después de dejar jugadas de ensueño, aunque la Tri pagó su falta de puntería con hasta tres palos. Caicedo y Diomandé eran la clave en cada equipo.

Frenar el talento de ambos quedó claro que tenía que ser la misión principal de ambos técnicos y se vio sobre el césped. Hincapié se emparejó con el habilidoso jugador del Leipzig en un duelo vibrante, siendo Yan un quebradero de cabeza para el del Arsenal. Más complicado lo tuvo casi Fofana, que apoyado por Kessié trató de limitar el radio de acción del centrocampista del Chelsea, que siempre que actuó hizo mejorar a Ecuador. El primer tiempo fue de la Tri.

Además, con cierta diferencia. Tanta, que si no hubiera sido por el larguero, se hubiera gritado gol en las gradas del Philadelphia Stadium. Entre la primera y la segunda mitad, tres balones sacó la misma madera, dos para los ecuatorianos y una para Costa de Marfil. Las dos primeras con sello de Yeboah, en un zurdazo precioso que buscaba la escuadra, y en otra clarísima de Minda delante del propio Fofana bajo palos.

Mientras lo de Ecuador era un juego constante, Costa de Marfil jugaba a ver que se inventaba Diomandé. Todas las jugadas de peligro salieron de sus botas. Arrancando desde parado con un potencia bestial, Hincapié sufrió desde la segunda acción, ya que la primera fue la única que le ganó. Pero falto de compañía, fue un David contra Goliat en toda regla.

Pudo crecer el cuadro de los elefantes con el paso de los minutos y, pese a que el primer minuto del segundo tiempo llegó con susto por otro palo más de Valencia, este en un disparo casi sin ángulo, las tornas cambiaron levemente a partir del tercer larguero del partido. Diomandé, quien sino, encaró por derecha, arrancó con virulencia y puso un gran centro que encontró por primera vez a Wahi, que puso la puntera pero no encontró las mallas, sino el hierro. Decidió entonces Beccacece, una vez hizo cambios Costa de Marfil y mandó al del Leipzig a la banda izquierda, era el momento de reforzar ese costado con tal de frenarlo. Preciado y Porozo entraron frescos para realizar las ayudas pertinentes y hasta casi eso no sirve, pues en una acción Diomandé se fue de tres en una baldosa pero no contactó bien en su disparo.

Una lástima. La caída de Ecuador tuvo relación directa con la desaparición en la organización de Caicedo, que una vez cansó a Fofana, entró en su lugar Sangaré para seguir con el plan trazado. Era un partido destinado a terminar sin goles cuando, de golpe, Singo se vistió de Cafú. Condujo 50 metros, jugó un pase al área y encontró a Diallo, que entrado desde el banquillo la clavó con su zurda con mimo antes del descuento (89’).