El aire acondicionado portátil te salvará el verano: así es como debes elegir el mejor para tu casa

El aire acondicionado portátil te salvará el verano: así es como debes elegir el mejor para tu casa

La climatización de los hogares está afrontando una transformación técnica para afrontar las olas de calor del verano. En ese sofocante periodo, si eres de los que quiere bajar la temperatura de tu casa rápido y sin complicaciones, tendrás que elegir bien qué aparato será tu compañero de época estival. La subida de temperaturas durante los meses de verano obliga a buscar soluciones para refrescarnos, adaptadas a las normativas de habitabilidad actuales. Instalar un sistema de climatización fijo no siempre es una opción viable por las restricciones en las fachadas de las comunidades de vecinos, los presupuestos ajustados o por estar en un piso de alquiler.

Es por eso que surge la opción de comprar dispositivos móviles, pero hay que tener cuidado, porque algunos consumen demasiada energía, generan un nivel de ruido insoportable o, simplemente, son incapaces de enfriar la estancia. ¿Qué aparato comprar? Principalmente, hay tres tipos de sistemas de climatización portátil, con prestaciones, rangos de precios y rendimientos energéticos completamente diferenciados. Monobloque portátil También llamadas pingüinos. Son los equipos más extendidos en España y constan de una única unidad interior que concentra todo el ciclo de refrigeración.

Su funcionamiento técnico requiere expulsar el aire caliente acumulado mediante un tubo articulado hacia el exterior, habitualmente dejando una ventana entreabierta. Su precio medio ronda los 360 euros. Su instalación es sencilla, pero hacen mucho ruido. Split móviles Esta tecnología replica la arquitectura de los aires acondicionados fijos, dividiendo el equipo en una unidad evaporadora interior y una unidad condensadora exterior (que se ubica en terrazas o balcones).

Ambas partes permanecen conectadas por una manguera por la que circula el líquido refrigerante y las líneas eléctricas. Ofrecen una potencia frigorífica muy cercana a los modelos fijos y el compresor se sitúa fuera, reduciendo el ruido interior. Sin embargo, su presencia en el mercado es minoritaria debido a su elevado coste técnico, con precios que oscilan entre los 700 y los 2.000 euros. Sistemas sin tubo A diferencia de los sistemas basados en compresión y gases refrigerantes, existe una tercera opción: los climatizadores evaporativos.

Estos dispositivos, cuyo coste medio se sitúa en los 140 euros, no utilizan un circuito cerrado de gas. Se basan en que el aparato aspira el aire caliente de la estancia, lo hace pasar a través de un filtro empapado en agua (a la que se puede añadir hielo) y lo devuelve al ambiente con una temperatura inferior y un mayor grado de humedad. Presentan un consumo eléctrico residual (unos 80 W frente a los 1.000 W o 1.500 W de los sistemas pingüino), no necesitan mangueras de extracción hacia la calle y son muy silenciosos al prescindir de un compresor mecánico. Por contra, son poco adecuados en zonas costeras o climas con una humedad relativa alta, ya que saturarían el ambiente, impidiendo la transpiración natural del cuerpo.

En cambio, son altamente eficientes en zonas de interior con climas secos o en espacios abiertos como terrazas. Los 3 aspectos clave - Potencia frigorífica: La capacidad de enfriamiento debe calcularse en función del volumen de la estancia. Para habitaciones de hasta 20 metros cuadrados es suficiente con un equipo de 2,5 kW de potencia (unas 2.150 frigorías). Para espacios superiores, es obligatorio saltar a modelos de 3 kW o más.

No obstante, estos requisitos pueden aumentar si la vivienda tiene techos altos, una orientación sur con alta radiación solar o electrodomésticos que generen calor. - Nivel de ruido: Al tener los componentes mecánicos en el interior, los modelos monobloque registran niveles de presión sonora elevados. Es vital revisar la etiqueta energética del aparato para comprobar los decibelios que genera. - Etiqueta energética: La eficiencia de estos sistemas viene regulada por la escala europea, donde la calificación A+++ representa el umbral de máxima eficiencia. Además, es prioritario optar por modelos equipados con tecnología inverter. A diferencia de los sistemas tradicionales de encendido y apagado que provocan picos de consumo eléctrico elevados, el motor inverter regula la velocidad del compresor de forma continua.

Esto permite mantener la temperatura estable con un ahorro energético que reduce el coste operativo de utilización durante todo el verano.