Países Bajos, con la dirección de Ronald Koeman en el banquillo y la batuta de Frenkie de Jong en el terreno de juego, debutó en el Mundial 2026 con un empate ante el siempre complicado Japón (2-2) que no ayudará a que el entorno vea con mayor optimismo el futuro de una 'oranje' que afronta el torneo sin las expectativas de otros años. Koeman dejó de entrada en el banquillo a Memphis Depay, máximo goleador histórico de la ‘oranje’, debido a los problemas físicos que ha sufrido en los últimos meses y en su lugar apostó por Crysencio Summerville, aunque quien jugó de ‘9’ fue Donyell Malen. El delantero de la Roma fue precisamente el jugador que tuvo las dos únicas ocasiones de una primera parte decepcionante, disputada a un ritmo lento pese a que en el estadio AT&T de Arlington (Dallas) se jugó con el techo cerrado y aire acondicionado, por lo que los jugadores no sufrieron los efectos del fuerte calor del exterior. Malen, lo único en una pobre primera parte En el minuto 3, Malen recibió de espaldas, aguantó y se dio la vuelta para soltar un trallazo que Zion Suzuki repelió con un reflejos.
Fue un inicio de partido prometedor pero el juego decayó. Países Bajos tuvo el control de balón, aunque en muchos momentos Frenkie de Jong se limitó a pasárselo a sus compañeros ante un Japón muy metido en su parcela que apenas le concedió espacios para correr. Los ‘samurais azules’ tampoco pudieron imprimir velocidad a sus acciones ya que ambas selecciones renunciaron a la presión alta. En este escenario, pasada la media hora, Malen volvió a hace intervenir a Suzuki en un córner para sacar su cabezazo.
Solo antes del descanso Japón inquietó un poco a la zaga ‘oranje’ con dos disparos de Keito Nakamura y Ayase Ueda que se fueron ligeramente desviados. 'Liverpool connection' Si en la primera parte no pasó nada, la segunda ya fue otra cosa y respondió a lo que se esperaba del partido. Pronto llegó el gol ‘made in Liverpool’. Centro de Ryan Gravenberch y el capitán Virgil van Dijk, libre de marca, marcó colocando su cabezazo junto al poste. La réplica japonesa fue rápida con un disparo desde la frontal de Keito Nakamura, desviado ligeramente en su trayectoria, que superó a Bart Verbruggen.
Y Summerville volvió a avanzar a la 'oranje' con un precioso gol de rosca. Tres goles en un cuarto de hora que revolucionaron el partido. Take Kubo, discreto, apareció con un obús que se le fue alto por poco, pero el jugador de la Real Sociedad, la figura de Japón, no tardó en retirarse con molestias de rodilla. Los nipones apretaron en los últimos instantes en busca del empate, encerraron a la 'oranje', que no supo enfriar el partido controlando en balón y, en el minuto 89, llegó el 2-2 en un córner al desviar Daichi Kamada el cabezazo de Koki Ogawa.