La decisión de Bernardo Silva de no aceptar los términos que le ofrecía el Barcelona no ha generado ningún contratiempo en el seno del club azulgrana. El Barça no consideraba al crack portugués un objetivo prioritario en una plantilla que tanto Deco como Flick consideran completa y equilibrada en las demarcaciones naturales del portugués. Para el Barcelona, Bernardo Silva era una oportunidad de mercado, pero no solucionaba ninguna de las necesidades de la plantilla. Además, su carrera está ya a punto de entrar en su recta final, aunque en el Barcelona una operación como la de Lewandowski ha dado un gran resutado.
La diferencia entre los dos casos es que el delantero polaco en 2022 era una solución a una necesidad de la plantilla del Barcelona. mientras que ahora Bernardo Silva no es una respuesta a ningún problema, puesto que su demarcación está ampliamente cubierta. A sus 31 años, Bernardo Silva se veía como un lujo más que como una necesidad. El Barcelona necesita resolver otros problemas, en los que están puestas todas las energías de la dirección deportiva del club. Se le considera muy buen jugador pero no era imprescindible en una medular que está muy cubierta.
Con 32 años en agosto, Bernardo Silva no era una apuesta de futuro. Para fichar por el Barça, además, debía esperar. Su fichaje dependía de poder dar salida a determinados jugadores, como Casadó y Roony. Debía aguardar y no ha querido hacerlo a pesar de que su agente dijo que no decidiría hasta después del Mundial.
El ex del City tiene prisa y el Barça necesitaba más tiempo. Además, había unos parámetros económicos en los que Bernardo podía entrar en los planes del Barça pero el club azulgrana no podía subir su oferta por una cuestión de equilibrio salarial interno. El Madrid le ha ofrecido más y el FC Barcelona no ha querido igualar esa propuesta. Por tanto, pinta a vestir de blanco.