Yoga: puente de paz entre Cuba e India

Yoga: puente de paz entre Cuba e India

Por Boris Luis Cabrera Convocado por la Embajada de la India junto al Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder), el encuentro tendrá como lema “El yoga para un envejecimiento saludable” y reunirá a instructores y practicantes en una sesión masiva dirigida por el maestro Eduardo Pimentel, presidente de la Asociación Cubana de Yoga. En declaraciones a Prensa Latina, la instructora Katiuska Díaz, formada bajo la guía de Pimentel, explicó que la expansión de esta disciplina responde a su carácter universal. “Puede asumirla cualquier persona, sin importar edad, credo o cultura”, afirmó. Recordó que el Día Internacional del Yoga fue impulsado por la India y posteriormente respaldado por la Organización de Naciones Unidas, como reconocimiento a una práctica que promueve la integración entre cuerpo, mente y espíritu y favorece la convivencia entre tradiciones diversas. Originado en la India y sistematizado en textos clásicos como los Yoga Sutras de Patanjali, el yoga ha trascendido su dimensión filosófica para consolidarse como una disciplina integral.

En su visión, no se trata solo de ejercicio físico, sino de un sistema que articula técnicas de respiración, concentración y relajación orientadas al equilibrio del ser humano. Díaz resume su esencia en una idea central: “el yoga es calidad de vida”. Desde el Hatha Yoga, explica, las asanas, la respiración y la relajación contribuyen a reducir la ansiedad, fortalecer el organismo y favorecer la armonía emocional. En un contexto marcado por el estrés cotidiano, considera que su mayor visibilidad en Cuba se consolidó tras la pandemia del Covid-19, cuando muchas personas encontraron en esta práctica una herramienta para manejar la ansiedad y mejorar su bienestar general.

Más allá del plano físico, insiste en que el yoga constituye un camino de autoconocimiento donde no existe competencia. “Cada práctica te enfrenta a tus propios límites y potencialidades”, señala, lo que, con la constancia, se traduce en mayor autoconfianza, estabilidad emocional y capacidad de adaptación. La instructora reconoce que en Cuba su conocimiento aún presenta un carácter en parte empírico y con limitada divulgación de sus fundamentos científicos y filosóficos, lo que otorga a jornadas como la prevista este sábado un valor añadido para su expansión cultural. Díaz llegó al yoga tras una experiencia personal marcada por el cuidado prolongado de un familiar enfermo, etapa que, según relata, la llevó a buscar una vía de recuperación emocional y fortalecimiento interior. Su primer acercamiento ocurrió a través de espacios radiales y posteriormente en el Teatro Nacional, donde inició su formación básica bajo la guía del propio Pimentel.

A partir de esa experiencia, decidió formarse como instructora con la línea del maestro B. K. S. Iyengar, una de las corrientes más reconocidas a nivel internacional, lo que consolidó su vocación de transmisión y enseñanza. “Lo más importante es respetar las diferencias individuales de cada practicante”, afirma.

A su juicio, el mayor logro de la enseñanza del yoga no está en la ejecución perfecta de las posturas, sino en los cambios progresivos que experimentan las personas en su vida cotidiana. El yoga, resume, es paz y comunión con el entorno. “Estar en equilibrio con uno mismo es estar en equilibrio con todo lo que nos rodea”, concluye. oda/blc