Desastre superable

Desastre superable

Fue un desastre. Sin medias tintas. No vale eso de que hubo ocasiones (solo faltaría) o que los debuts son siempre difíciles. La diferencia entre la selección española y la de la República de Cabo Verde es enorme.

El meta Vozinha fue un héroe y un equipo formado por mensajes en Linkedin para reclutar a jugadores impidió la victoria de una selección que sufrió el síndrome de enfrentarse a rivales pequeños. “Somos superiores, ya lo ganaremos”, “Es una cuestión de paciencia” y otros conceptos de este tono pasan por la mente de los futbolistas. “Hay que empezar fuertes y marcando nuestro estilo” declaró Ferran Torres en la previa. Pero España salió sin desborde en banda en ataque (solo con la entrada de Lamine y Nico se pudo identificar a la selección) esperando que los laterales Cucurella y Llorente hicieran de extremos. Tienen fútbol pero poca capacidad para desbordar. De la Fuente alineó a un titular con cuatro centrocampistas (Rodri, Pedri, Gavi y Fabián), alguno de ellos repetidos y solo dos puntas natos (Ferran y Oyarzabal) cuando lo que necesitaba era marcar goles.

Poner más delanteros no lo asegura, pero se acerca. El equipo africano estuvo impecable en su capacidad defensiva. El deportista más famoso de Cabo Verde es Walter Tavares, el gigantesco pívot del Real Madrid de baloncesto, con 2,21 metros de altura. Y a su imagen y semejanza, Cabo Verde fue un muro.

Y le salió bien. Y a la selección española también le saldrá bien si sabe (como ha demostrado en otras ocasiones) recuperarse y levantarse de la decepción. La base de la selección ha sido siempre jugar con dos puntas abiertas (Lamine y Nico) un delantero centro móvil como Oyarzabal y tres centrocampistas al uso (utilizando a Olmo cuando se necesita gol y a Gavi cuando es necesario un escenario más físico). Es posible que utilicen las críticas periodísticas para bunkerizarse como parece que lo hicieron en el último documental emitido de la selección.

Pero la clave es que hay jugadores para hacer un gran papel. Han de saber que todos los enemigos son gigantes, que deben hacer lo que saben hacer y hacerlo rápido. En un Mundial no hay que ir esperando a alguien o a algo. Hay que tomarlo con determinación colectiva.

De la Fuente ha sido un maestro en la conducción del grupo y no ha perdido su capacidad por un partido. Fue un desastre pero es superable. El equipo tiene crédito y confianza para darle la vuelta a un debut que es mejor no poner en Linkedin.