Morgan Freeman nació el 1 de junio de 1937 en Memphis, Tennesse, hijo de una familia de esclavos que emigraron de Carolina del Norte a Misisipi. Debutó como actor a los nueve años y, tras ganar fama en el programa the televisión infantil The Electric Company , le siguieron seis décadas de éxitos actorales. Hace dos semanas que cumplió 89 años y, al igual que otras leyendas de su generación, ha llegado a esa edad en plena forma física. Freeman ha compartido en varias ocasiones su filosofía de vida.
El año pasado dio una entrevista con la American Association of Retired Persons (AARP) y desveló que su truco viene influenciado por un buen amigo, Clint Eastwood . ay un dicho sobre la vejez: «¡Mantente activo!», y lo que dice Clint Eastwood, de 95 años: «No dejes que el viejo te venza». La clave está en seguir levantándose cada mañana, seguir haciendo ejercicio en el gimnasio, seguir tomando las vitaminas, seguir tomando los medicamentos recetados y seguir moviéndose. ¡Mantente activo! Ese es el secreto Como decía su personaje de Cadena perpetua , "Get busy living, or get busy dying" -que en español se tradujo como "O te preocupas por vivir, o te preocupas por morir"-. Freeman ha mantenido siempre ese lema de estar activo y lo sigue practicando actualmente: está en acción y mantiene su curiosidad intacta.
DeaPlaneta Está a punto de cumplir 90 años, pero asegura que no está retirado. En el horizonte aún tiene algunas metas que cumplir. Por ejemplo, no ha trabajado nunca con Meryl Streep y le gustaría poder hacerlo. Además, le gusta jugar al golf y una de sus preocupaciones es si seguirá jugando en los próximos años. "Me han dado permiso para llevar el carrito a lugares donde normalmente lo detendrían.
La edad influye. Así que puedo acercarme bastante a los greens con el carrito, pero aún así tengo que caminar un poco", confiesa. De hecho, tras varios años sin trabajar, regresó en 2025 en la secuela Ahora me ves, ahora no . "A veces la idea de retirarme se me escapaba, pero, tan pronto como mi agente dice que hay un trabajo o que alguien me quiere o que me han hecho una oferta, todo vuelve a ser como ayer . '¿Cuánto me van a pagar? ¿Dónde vamos a estar?' El apetito sigue ahí. Admito que ha disminuido un poco.
Pero no lo suficiente como para marcar una diferencia seria", aseguró en The Guardian .