Alemania ’pone freno’ a uno de los mayores problemas de contaminación que se les achacan a los coches eléctricos

Alemania ’pone freno’ a uno de los mayores problemas de contaminación que se les achacan a los coches eléctricos

Coches Eléctricos Alemania ’pone freno’ a uno de los mayores problemas de contaminación que se les achacan a los coches eléctricos El Instituto Fraunhofer crea unos discos de freno capaces de durar 300.000 km, cerca de toda la vida útil del coche, y reducir las partículas contaminantes que emiten en un 85 %. material desgaste discos freno coches electricos alemania 1 Gonzalo García 16/06/2026 08:07 Actualizado a 16/06/2026 08:08 La entrada en vigor de la normativa Euro 7 en julio, que comenzará a aplicarse a los nuevos modelos a finales de 2026, supone un cambio importante para la movilidad, ya que afectará a las emisiones de los coches de combustión, híbridos y eléctricos. En el caso de los eléctricos, y en lugar de centrarse en las emisiones generadas durante la fabricación de las baterías, uno de los grandes desafíos ambientales actuales, la regulación adopta un planteamiento diferente . Aunque estos vehículos no expulsan gases contaminantes por el escape, sí liberan partículas diminutas que proviene de los neumáticos y de los discos de freno, que permanecen suspendidas en el aire y terminan acumulándose en calles y carreteras de muchas ciudades. La legislación pone el foco en los microplásticos emitidos por el desgaste de neumáticos y frenos.

La Euro 7 hace hincapié en la emisión de las partículas de los neumáticos y los discos de frenos. Gemini Alemania le pone solución Estas micropartículas representan un problema creciente para la salud pública. Diversos estudios advierten de que pueden ser inhaladas, llegar a los pulmones y posteriormente incorporarse al torrente sanguíneo, con posibles efectos cancerígenos. La Euro 7 fija límites específicos para las emisiones de partículas procedentes de los frenos (PM10).

Los coches eléctricos puros tendrán un máximo de 3 mg/km, mientras que los vehículos de combustión, híbridos y de pila de combustible podrán emitir hasta 7 mg/km. En el caso de las furgonetas grandes con motor térmico, el límite permitido será de 11 mg/km según la nueva regulación europea. Muchos sistemas actuales apenas logran aproximarse a esos valores incluso utilizando componentes de alta gama. En este contexto, un grupo de investigadores alemanes ha desarrollado una tecnología que podría alterar por completo el futuro de los sistemas de frenado.

El proyecto está liderado por el Instituto Fraunhofer de Máquinas-Herramienta y Tecnología de Formación (IWU), junto a la Universidad Técnica de Chemnitz y compañías industriales como ElringKlinger AG. El resultado es un nuevo disco de freno fabricado en acero inoxidable nitrurado capaz de reducir hasta un 85% el desgaste respecto a los sistemas convencionales de fundición gris. Ensayo térmico de un disco de freno inoxidable durante una prueba de resistencia extrema. Universidad Técnica de Chemnitz / Instituto Fraunhofer La principal diferencia frente a los discos tradicionales reside en el material utilizado y en el tratamiento aplicado a la superficie.

Los investigadores han recurrido a acero inoxidable endurecido mediante nitruración, un proceso que incrementa la resistencia térmica y mecánica del componente sin alterar su estabilidad estructural. Gracias a ello, el disco soporta temperaturas extremas de frenado manteniendo su forma incluso por encima de los 650 grados centígrados. Los ensayos realizados muestran que este sistema puede alcanzar una vida útil cercana a los 300.000 kilómetros, una cifra que, en la práctica, equivale a toda la vida operativa de muchos vehículos. El desarrollo busca acabar con uno de los problemas habituales de los frenos actuales: el deterioro prematuro provocado por corrosión, altas temperaturas o uso intensivo, situaciones que en algunos coches obligan a sustituir discos antes de los 40.000 kilómetros.

Además de incrementar la durabilidad, el nuevo diseño también reduce el peso total del sistema. Los ingenieros alemanes han conseguido fabricar discos más delgados mediante procesos avanzados de conformado industrial sin comprometer la seguridad. Un juego completo de cuatro discos puede rebajar hasta 5 kilogramos respecto a un conjunto convencional. Esa disminución tiene consecuencias directas sobre la dinámica del vehículo, ya que reduce las masas no suspendidas y mejora el funcionamiento de amortiguadores y suspensión.

El avance cobra todavía más relevancia por el endurecimiento de la legislación europea. La Euro 7 establecerá por primera vez límites concretos para las partículas PM10 generadas durante la frenada. La normativa fija un máximo de 3 miligramos por kilómetro para coches eléctricos y de 7 miligramos por kilómetro para vehículos de combustión, híbridos y modelos de pila de combustible. Las partículas emitidas por los frenos se consideran especialmente preocupantes para la salud pública debido a su reducido tamaño.

Al dispersarse en el aire pueden penetrar en el sistema respiratorio y alcanzar el torrente sanguíneo. Diversos estudios científicos llevan años alertando del impacto de estas emisiones no procedentes del escape, especialmente en entornos urbanos con alta densidad de tráfico. El nuevo sistema desarrollado en Alemania combina el disco inoxidable con un material de fricción inorgánico, lo que permite minimizar la abrasión durante la frenada. Según las pruebas realizadas en bancos de ensayo dinámicos, el comportamiento tribológico del conjunto supera ampliamente las exigencias previstas por la regulación europea.

La sostenibilidad industrial también se ha tenido en cuenta en el desarrollo de este material. Gemini Los investigadores también analizaron otras alternativas antes de optar por el acero inoxidable nitrurado. Los sistemas carbono-cerámicos, presentes en deportivos de lujo, ofrecían prestaciones similares, pero su coste los hace inviables para una producción masiva. También se estudiaron recubrimientos láser sobre discos tradicionales de fundición gris, aunque la complejidad industrial sigue dificultando su fabricación en serie.

El proyecto alemán incorpora además un enfoque orientado a la sostenibilidad industrial. Durante el proceso de fabricación se generan residuos metálicos procedentes del mecanizado inicial, pero el acero sobrante puede fundirse de nuevo y reutilizarse, cerrando así parte del ciclo productivo y reduciendo el desperdicio de material. Aunque el coche eléctrico ha eliminado las emisiones del escape, el siguiente gran desafío del automóvil parece estar en unas partículas microscópicas que hasta hace poco pasaban prácticamente desapercibidas. La llegada de la Euro 7 obligará a fabricantes y proveedores a replantear componentes que durante décadas apenas habían cambiado.

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