Mientras Europa enfrenta cierres industriales y un crecimiento debilitado, Estados Unidos continúa ampliando su ventaja económica. El contraste entre la clausura de la “Fábrica Transparente” de Volkswagen en Dresde y la expansión de la planta de BMW en Spartanburg, Carolina del Sur, resume una divergencia que intriga a los economistas: por qué la economía estadounidense sigue superando a sus pares desarrollados pese a los mismos shocks globales. En los últimos años, las economías avanzadas han enfrentado una sucesión de impactos: aranceles comerciales, tensiones migratorias, disrupciones en cadenas de suministro y el encarecimiento del petróleo por el conflicto en Oriente Medio. Muchos analistas anticipaban que Estados Unidos sería uno de los países más afectados.
Sin embargo, el país ha mantenido un crecimiento cercano al 2% anual, evitando el escenario de crecimiento débil con inflación persistente que algunos temían. “Las metas propias que el gobierno de Trump impuso a EE.UU. en comercio e inmigración son probablemente el ejemplo más destacado del dinamismo subyacente de la economía”, afirmó. Más leídas Tasa de Cambio BCV 16 de junio de 2026: 592,5163 Bs/USD (+0,87%) EEUU destaca retorno de la inflación venezolana a un dígito Usuarios del Banco de Venezuela reportan fallas en la app Inversión y productividad: la respuesta empresarial Lejos de recortar gastos ante los aranceles, las corporaciones estadounidenses aumentaron la inversión de capital, que hoy equivale al 13,9% del PIB, un nivel inusualmente alto para un contexto de shocks simultáneos de oferta y demanda. Brusuelas explica que parte de la presión fue absorbida por un repunte de la productividad, lo que permitió sostener el crecimiento incluso en momentos de inflación elevada. Históricamente, los aumentos del precio del petróleo han sido un freno para la economía estadounidense.
Pero la revolución del petróleo de esquisto transformó esa vulnerabilidad en una ventaja estructural. En dos décadas, Estados Unidos se convirtió en uno de los mayores productores de petróleo y gas del mundo, reduciendo su dependencia del crudo importado y amortiguando el impacto de los shocks energéticos. “El desarrollo del fracking desde comienzos de los 2000, junto con el avance de combustibles alternativos, ha reducido a la mitad la contribución del petróleo al PIB en 50 años”, explicó Brusuelas. Economía que sigue desafiando los pronósticos Pese a los desafíos globales —desde tensiones geopolíticas hasta presiones inflacionarias—, la economía estadounidense continúa mostrando una capacidad de adaptación que contrasta con la de otras potencias industriales. La combinación de inversión sostenida, productividad creciente y fortaleza energética ha permitido que Estados Unidos mantenga un ritmo de expansión que muchos consideraban improbable.
Con información de BBC Mundo