Coches Eléctricos El gran giro de General Motors: el gigante americano abandona las baterías LFP para impulsar las celdas LMR Ante los constantes cambios del mercado, General Motors ha decidido tomar otro camino. Las baterías LFP ya forman parte del pasado para los americanos, ahora apuestan por otra solución. General Motors apuesta ahora por la química LMR (Litio-Manganeso). Javier Gómara 16/06/2026 09:00 Actualizado a 16/06/2026 09:00 El panorama del coche eléctrico sufre constantes cambios a los que las marcas tienen que adelantarse.
El último movimiento de General Motors (GM) es la prueba definitiva. El gigante de Detroit ha decidido reestructurar por completo sus planes de desarrollo de baterías para sus futuros vehículos sobre la plataforma Ultium . Hasta hace muy poco, la hoja de ruta de la compañía pasaba de forma ineludible por la adopción masiva de celdas LFP (litio-ferrofosfato), una química que destaca por sus bajos costes de producción. Sin embargo, diversos factores técnicos y geopolíticos han obligado a la directiva a congelar estas iniciativas.
Esta no es la primera vez que GM cambia de rumbo, como ya pasase con el regreso de los híbridos enchufables . La decisión de aparcar la tecnología LFP responde principalmente a las dificultades para esquivar los estrictos aranceles norteamericanos y las normativas que restringen los componentes de origen chino. General Motors planeaba inicialmente abastecerse de estas celdas baratas a través de un acuerdo de licencia tecnológica con el gigante asiático CATL, construyendo una planta en Estados Unidos operada por la japonesa TDK. Ante las complicaciones para rentabilizar este movimiento y garantizar la independencia de su cadena de suministro, GM ha decidido redirigir sus millonarios recursos de investigación hacia una alternativa química propia mucho más prometedora.
Los americanos no creen que soluciones cada vez más focalizadas, como las baterías de estado sólido sean una solución a corto o medio plazo . La revolución del manganeso y la tecnología LMR Los primeros resultados obtenidos en el laboratorio son prometedores. El nuevo pilar sobre el que General Motors construirá el futuro de sus coches eléctricos se denomina LMR, unas siglas que hacen referencia a celdas ricas en litio y manganeso. La característica técnica más importante de esta composición es que elimina por completo el uso de cobalto y reduce al mínimo la necesidad de níquel, dos de los materiales más costosos, escasos y complejos de extraer en la actualidad.
Al sustituirlos por un cátodo con un alto contenido de manganeso, un mineral significativamente más abundante y económico, la marca consigue un doble objetivo: abaratar los costes de fabricación a niveles similares a los de la tecnología LFP y asegurar el suministro de materias primas estables. Desde el punto de vista del rendimiento, las celdas LMR ofrecen una ventaja competitiva brutal frente al fosfato de hierro y litio tradicional. Mientras que las celdas LFP sufren históricamente de una densidad energética inferior, lo que limita la autonomía real del vehículo a menos que se instalen paquetes muy pesados y voluminosos, la nueva química de General Motors promete una densidad de energía muy superior. Esto se traduce de forma directa en la capacidad de almacenar más electricidad en el mismo espacio físico y con un peso total del conjunto mucho menor.
El fin definitivo de la factoría de Indiana GM está reorganizando sus centros de producción de baterías. Este cambio radical de rumbo tecnológico ya se ha cobrado la primera víctima. General Motors ha cancelado de manera oficial su proyecto conjunto con Samsung SDI para levantar una planta de fabricación de celdas cilíndricas en la localidad de New Carlisle, en el estado de Indiana. Esta factoría, que inicialmente iba a requerir una inversión masiva de unos 3.500 millones de dólares, estaba diseñada para producir celdas cilíndricas de formato grande tipo 4680, una solución mecánica que GM, al igual que Tesla, consideraba idónea para ciertos vehículos de su gama pero que ya no encaja en su nueva estrategia de unificación química.
La disolución de este plan no significa el fin de la colaboración con el socio coreano, pero sí una reconfiguración total de sus activos. En lugar de apostar por las celdas cilíndricas, que plantean grandes desafíos como la refrigeración y el empaquetado de los módulos, General Motors concentrará toda la actividad de sus plantas conjuntas Ultium Cells en la optimización de celdas con formato de bolsa o prismáticas. Este tipo de arquitectura permite una integración mucho más flexible y eficiente de la nueva química LMR, facilitando el diseño de estructuras de batería más delgadas y con mejor gestión térmica. Un futuro unificado bajo una única arquitectura de celdas La meta final de los ingenieros de Detroit es simplificar al máximo la complejidad de sus líneas de ensamblaje de motores y sistemas de almacenamiento.
La diversidad de formatos de celda que existía en los planes anteriores encarecía los procesos de producción y complicaba el desarrollo técnico de los chasis. Con la llegada de la tecnología LMR, GM busca establecer un estándar único de celda que pueda ser escalable y adaptable, de forma que el mismo tipo de componente básico pueda propulsar desde un utilitario compacto hasta un robusto todoterreno o una camioneta de gran tonelaje. Los primeros prototipos de laboratorio con esta química ya han arrojado resultados muy satisfactorios en cuanto a estabilidad de ciclo y resistencia a la degradación por cargas rápidas. Por el momento no hay plazos para su llegada a la flota eléctrica.
Temas Baterias litio General Motors Coches Eléctricos