Leo Messi es único e irrepetible. El mundo entero prendió el televisor para ver a la campeona Argentina debutar en el Mundial de 2026, el último de Leo Messi, y este se lo devolvió con una maravilla más para su colección. Los segundos de partido ya confirmaron que sería un partido histórico para Messi. Solo rodar el balón se convirtió en el primer jugador en toda la historia en disputar 6 mundiales en su partido 200 con Argentina, casi nada, pero todavía se tenía guardado mucho más.
Habían pasado solo unos segundos cuando Messi puso en pie a todo el estadio. Recibió de Lautaro Martínez un gran balón, aguantó hasta el extremo y perforó al red de Argelia. Alegría breve, pues fue anulado por fuera de juego. Se veía en el rostro de Messi que quería hacer algo grande y no se tuvo que esperar demasiado para comprobarlo.
Estudió donde colocarse hasta el minuto 17', cuando llegó la maravilla. Se colocó a la espalda del centro del campo de Argelia, donde le gusta y encontró un espacio, y Rodrigo De Paul rompió líneas con un pase de película. Messi se revolvió y el resto fue historia. Como siempre, la de siempre.
Condujo, se perfiló a su zurda y sin pensarlo sacó un disparo cruzado que entró por la misma escuadra de la portería de Luca Zidane, que la tocó pero no pudo detenerla. No fue un tanto cualquiera. Messi se convirtió en el segundo jugador en toda la historia en marcar en 5 mundiales (junto a Cristiano Ronaldo) y entró en el Top-3 histórico de goleadores, empatando a Gerd Müler y Kylian Mbappé con 14 tantos. A tan solo dos del récord de Miroslav Klose.