Erling Haaland parece haber nacido para devorar récords goleadores y por eso había tanta expectación de ver su puesta en escena en su primer Mundial con Noruega. Ni media hora tardó el delantero del Manchester City en dejar su sello en la Copa del Mundo. Lo hizo en una acción típica de Haaland, un verdadero cazador de goles que había intentado buscarlo antes en una ocasión. Se trató de una gran jugada de Noruega en la transición.
Nusa tuvo la pausa suficiente para que Wolfe le doblara, jugar el balón a su carrera y este, de primeras, poner un gran centro raso al segundo palo que recogió Haaland yendo al suelo en el 28'. No era de extrañar tampoco que ocurriera. Es escalofriante los datos de Erling con Noruega. En su 51 partido como internacional absoluto hizo su tanto 56, una completa barbaridad.
Haaland no tenía pensado detenerse ahí. Era obvio y aunque empató Iraq, se centró para volver a encontrar portería. Lo hizo con un error tremendo de Tahseeen, que quiso jugar con su portero y dejó corto el pase en el área, llegando el del City antes en su presión para anotar el gol tonto del Mundial.