Mientras Ilia Topuria se recupera ya en casa de la enorme tunda recibida a manos de Justin Gaethje en el combate estelar del UFC Freedom 250 en la Casa Blanca, la polémica sigue viva en las redes sociales y los círculos de conversación en las MMA. Una serie de repeticiones a cámara lenta muestra cómo el flamante campeón estadounidense del peso ligero podría haber usado un movimiento ilegal para allanar su camino hasta la victoria el pasado domingo en Washington D.C. La pregunta que se hacen muchos ahora es: ¿hubo piquete de ojos al excampeón hispano-georgiano en la primera ronda? Las imágenes que se han ido publicando en las últimas horas parecen indicar que sí, por mucho que Topuria no se quejó en ese momento como le hubiera permitido el reglamento, con una pausa en consecuencia de cinco minutos para descansar el ojo herido y un punto de descuento para Gaethje por el movimiento, no permitido según la normativa de la UFC y que en el pasado ya ha provocado la cancelación de más de una pelea.
Aquí está la repetición de la polémica: Fueron los ojos, y la visión, las que más afectaron el rendimiento de Topuria a lo largo de la noche. Sin querer excusarse, el propio Matador así lo reconoció en sus primeras palabras tras la derrota. Desde el primer asalto perdió la visión en el ojo derecho, el que recibió el supuesto pulgar dentro de la órbita entonces. Luego, además, fue perdiendo progresivamente la visión en el ojo izquierdo, combatiendo a ciegas a ratos.
El doble campeón hispano-georgiano no se quejó sin embargo al árbitro y la pelea siguió su cauce, con el eventual y duro desenlace sentado en la esquina tras un demoledor cuarto asalto. Aleksandre Topuria, su hermano mayor y entrenador, fue quien dijo basta y pidió parar el combate para proteger la salud del luchador, que fue trasladado de inmediato a un hospital cercano, donde fue diagnosticado con una fractura del hueso orbital que no requerirá intervención quirúrgica. La otra polémica de la noche fue el extraño intercambio entre el médico de la comisión independiente y el propio facultativo de la UFC después del tercer asalto, cuando divergieron al determinar si Topuria estaba preparado cognitivamente para continuar con el combate. Con la intervención final del árbitro de la pelea, se decidió continuar a pesar de los gestos contradictorios de uno de los doctores encargados de velar por la salud y seguridad de los dos peleadores.