Llega el verano y, con él, es probable que muchos de nosotros estemos pensando en usar nuestra vivienda vacacional para pasar el verano o en alquilar alguna casa durante unas semanas para combatir el calor. En ambos casos, Starlink suele ser una opción muy interesante, puesto que no nos obliga a tener que asumir ningún compromiso de permanencia. Sin embargo, también tiene sus propias limitaciones que conviene tener en cuenta. En España, cada vez son más los operadores que incluyen la posibilidad de contratar una tarifa de fibra específicamente diseñada para instalar en las segundas residencias.
Se trata de una fórmula que han ideado las compañías para que los clientes contraten servicios extra con unas condiciones mucho más ventajosas que las tarifas de fibra tradicionales. De este modo, se desincentivan los cambios de operador. Compañías como Movistar, Orange, Vodafone u O2 incluyen esta opción y la única condición que debemos cumplir para poder contratar sus servicios es el de tener la fibra principal instalada con ellos. Si tenemos este requisito, es suficiente con acceder a la app y consultar qué opciones tenemos disponibles.
Sin embargo, durante los últimos años, a las compañías les ha salido un duro rival, especialmente para aquellos casos en los que queremos contratar un servicio temporal de unos pocos meses: hablamos de Starlink, la conexión satelital de la firma de Elon Musk. Sin embargo, conocer su letra pequeña es suficiente para no valorar esta posibilidad si tenemos planeada la baja poco tiempo después. Cuidado si tramitas la baja para darte de alta después Starlink puede ser una opción muy interesante cuando no tenemos cobertura de fibra en nuestro domicilio. Sin embargo, la situación es diferente cuando tenemos varias opciones para elegir.
La razón es simple: con nuestro operador, siempre vamos a saber lo que tenemos que pagar mes a mes, con independencia de las veces que nos demos de alta o de baja. Las tarifas son las mismas siempre, salvo que cambien tras haberlo anunciado previamente. Con Starlink no ocurre lo mismo. Pese a que el precio de las tarifas se publica en su sitio web, hay un concepto que no conocemos antes de realizar la contratación: el recargo por alta demanda.
Se trata de un extra que debemos abonar al darnos de alta si tenemos la mala suerte de que vivimos en una zona demasiado congestionada y se cobra con el objetivo de garantizar siempre el mejor servicio posible a todos los usuarios. En lugar de denegar el alta, utilizan este recargo para disuadir a los nuevos clientes de contratar a la compañía. De cuánto es este extra El extra depende de la congestión de la zona. Mientras que en algunos casos, cuando la congestión es mínima, el recargo extra es de apenas 100 o 200 €, en las zonas que concentran a un mayor número de clientes podemos hablar de importes que superan los 1.000 €, por lo que todo depende del lugar exacto en el que nos encontremos.
La única alternativa para estar seguros de que no vamos a tener que pagar ese extra es no dar nunca de baja el servicio; de este modo, nuestras condiciones se mantendrían intactas. Sin embargo, si tenemos en cuenta que Starlink es uno de los servicios que más está creciendo durante los últimos años, es importante tener en cuenta que es probable que las zonas congestionadas sean cada vez más numerosas y este tipo de recargos se conviertan en un habitual para muchos clientes.