Kylian Mbappé ha vuelto. Con la camiseta de Francia es de nuevo el futbolista genial, diferencial, pletórico. Dos golazos contra Senegal para demostrar que Francia es candidata a ganar este Mundial. Tiene quien le quiera Kylian en su selección; genialidad de Olise con una asistencia milimétrica, desmarque en diagonal certero y un remate imparable.
El doblete del francés llegó con el tiempo agotado después de que Senegal inquietase poniendo el 2-1 en el marcador. Se inventó Mbappé un disparo desde fuera del área absolutamente letal. Impuso Francia su condición de favorita en este Mundial. A la fiesta goleadora se invitó Barcola nada más sustituir a Dembelé a ocho minutos del final del encuentro cuando puso después de una asistencia de Rabiot.
Es solvente Francia. Tiene tanta calidad que es difícil que no aflore. Mbappé necesita sentirse querido, necesitaba además recuperar la alegría que perdió en el Real Madrid por mal juego y lesiones. Le costó entrar en juego pero la calidad de los galos es innegable.
Y eso que Senegal puso a la selección de Deschamps contra las cuerdas, deslumbrada por el dominio físico y por un calor asfixiante. Senegal e Isamaïla Sarr. Velocidad, intensidad y capacidad de generar peligro en las botas de un futbolista maravilloso y una selección divertida ante una Francia contemplativa, a la que le falta creación en el centro del campo, con ‘cromos’ como Mbappé, Dembélé, Doué y Olise que echan de menos a un futbolista que mueva tanta genialidad. Senegal desplegó su exuberancia en la primera mitad dominando a Francia en ocasiones, en control de balón, en sensación de peligro.
Era incapaz la selección gala de darle coherencia a su juego, totalmente descerebrado, con esa delantera que es letal sin posibilidad de entrar en juego. En el min.24 llegaba uno de esos contragolpes voladores de Senegal tras una pérdida de balón de Mbpapé que Nicko Jackson aprovechó para empalmar un tiro raso que golpeó en el poste y el rebote en Maignan envía la bola a córner. Senegal lo ponía todo, hasta un caño de Sarr a Theo Hernández que despertó a un público anestesiado. Doué en el 47 intentaba sorprender al portero senegalés pero el balón no fue ni entre los tres palos.
La primera ocasión de Francia llegó cinco minutos después, buen desborde por dentro de Olise después de un robo de Koundé tras un mal control de Gueye y paradón del portero Mendy. El zurdazo cruzado fue lo mejor de la selección gala en lo que llevábamos de partido que se empezó a animar. Mbappé ponía de nuevo a prueba al portero senegalés y después pidió penalty en una jugada con Mané al cortar el avance. El VAR certificó que no fue pena máxima.
La asistencia de Olise a Mbappé habilitándole para marca el primer gol del partido despertó al público y dejó la primera celebración del madridista en esta Copa, divertido, por fin feliz. Dembélé dejaba el partido por Barcola en un partido muy discreto, cambio definitivo porque una asistencia maravilla de Rabiot llegó al goleador que la picó por encima del portero con muchísima clase. Con el tiempo extra en el partido le dio tiempo a Senegal a meterle miedo en el cuerpo a Francia con un gol de Mbayé respondido al minuto por otro golazo de Mbappé. Un final divertido y vibrante.