Messi ilumina a Argentina y hace historia

Messi ilumina a Argentina y hace historia

Desafía Lionel Messi cualquier razonamiento lógico. Irrumpe con fuerza brutal en la Copa del Mundo, liderando a esa Argentina con estilo consolidado y disparando un tsunami de asombros. No puede ser cierto. Ese fenómeno a punto de cumplir 39 años es capaz de dibujar un hat-trick en un Mundial, con naturalidad absoluta y habiéndose recuperado hace unos pocos días de una lesión muscular. ¡Un genio eterno!

De la mano de Lionel Messi, ahí está el campeón sonriendo y goleando en el debut contra la complicada Argelia. No es una noche más en el Kansas City Stadium. Es una noche para volver a emocionarse con ese 10 que ya es una mega leyenda, que supera cualquier pretensión de definición exacta. Messi, jugando bien de delantero, bien cerca del área adversaria, ilumina la búsqueda del campeón.

Grita por triplicado. Hace justo 20 años, el 16 de junio de 2006, celebraba su primer gol mundialista contra Serbia. Hoy llega a 16 e iguala a Miroslav Klose como máximo anotador en Mundiales. Ya suma 120 en sus 200 partidos de Selección.

Y seguro lo superará... ¡Argentina 3 - Argelia 0, con tres goles de Leo! Ya habían sido anulados dos goles por mínimas posiciones adelantadas, uno a cada selección. Hasta que surgió Rodrigo De Paul, con un pase entre líneas filoso, para encontrar a Messi detrás de los volantes rivales. Como los defensores achicaron hacia atrás, permitieron que el fenómeno se acomode con el espacio justo para sacar un zurdazo desde afuera a lo Leo, a un ángulo, imparable para Luca Zidane, el arquero-hijo de Zizou.

Iban 16 minutos. Era el primer impacto. Argentina, con la tranquilidad de la ventaja temprana, reguló la situación y le dio unos metros a Argelia para que saliera y le dejara campo para el contraataque. Y controló la situación tratando de acumular pases, a su estilo, aunque sin lastimar demasiado.

Argelia recién marcó el ritmo en el cuarto de hora final del primer tiempo, cuando pasó a ostentar la posesión y merodeó el área de Dibu Martínez, con algunas buenas intervenciones de Farés Chaibi, el mediocampista del Eintrach Frankfurt, pero sin generar peligro real. Ahí fue el tiempo en el que no lograron afirmarse en el mediocampo ni De Paul ni Alexis Mac Allister ni Enzo Fernández. Algo que se extendió al inicio de la segunda etapa, cuando ya estaba en campo Nahuel Molina por el dubitativo Gonzalo Montiel. De todos modos, estaba instalada la sensación de que en alguna respuesta Argentina podía pegar el segundo golpe porque Argelia no parecía compacta del medio hacia atrás.

Así Messi pateó con libertad desde afuera, pero muy arriba. Así Lautaro Martínez tuvo una contra, pero no pudo gritar su gol porque Luca Zidane reaccionó con un manotazo salvador. Julián Álvarez y Nicolás González tuvieron su momento en el partido. Entraron faltando 35 minutos, en lugar de Lautaro y el poco influyente Thiago Almada.

Ellos disfrutaron desde adentro los otros dos impactos de Messi. El segundo, llegando como un goleador a capturar un rebote tras una floja respuesta de Zidane ante un tiro de Mac Allister. Y el tercero, con un zurdazo desde la medialuna contra un palo. Y pudo hacer otro el 10, pero Zidane se lo sacó con una volada sensacional.

A esa altura, los ingresos de Nico Paz y de Nicolás Otamendi resultaban simples detalles en medio de semejante exposición del genio. No fue un cuento. Todo fue real.