Por: Mario Muñoz Lozano Para muchos significó un atractivo, para la mayoría de los integrantes de la Agencia Latinoamericana de Información, implicó un gran compromiso con sus fundadores, los comandantes Fidel Castro y Ernesto Che Guevara y el periodista argentino Jorge Ricardo Masetti. Se cuenta que por aquellos días de junio de 1959, la jefatura de la Revolución cubana le entregó una suma de dinero cuantiosa al entonces director y lo invitó a crear la agencia y organizar sus nuevas oficinas en varios países, pero para lograrlo debía funcionar con lla agilidad en independencia de una empresa. La razón fundamental, sobrepasar los escollos del monopolio de la información concebido por las agencias de noticias occidentales, en especial estadounidenses que se habían repartido el mundo de la información, otra manera de controlar a los pueblos. El otro motivo, contar la verdad de Cuba -bajo ataque de manipulaciones y mentiras sobre la Revolución naciente-, y del mundo, desde una óptica contrahegemónica, con una perspectiva política diferente a la que presentaban las agencias internacionales existentes, financiadas por Washington y otras metrópolis europeas.
Desde entonces, la prioridad ha sido la búsqueda de información sobre los hechos más importantes ocurridos en el mundo y la entrega de servicios a sus lectores, oyentes y televidentes en los que prevalezca que «nosotros somos objetivos, pero no imparciales», al decir de Masetti, en referencia al deber de defender las causas más justas del planeta. «Consideramos que es una cobardía ser imparcial, porque no se puede ser imparcial entre el bien y el mal», escribió en un artículo difundido el 12 de enero de 1960 por el fundador y primer director de esta agencia latinoamericana de noticias. Y todo eso ha hecho PL durante todo este tiempo con el San Benito colgado al cuello del S.A. (Sociedad Anónima), lo que en el argot popular de la Cuba actual viene siendo como «lucha tú yuca taíno» o, de manera más clara, busca dinero que andas por tu cuenta. Quiere decir que a pesar de contar con apoyos del Estado y el Gobierno, PL, desde su fundación, hace ya más de seis décadas, ha debido crear proyectos de ventas, promover iniciativas publicitarias y estrategias de mercado, entre otros planes que le permitan generar dinero, tanto divisas como moneda nacional, para autosostenerse. Sus corresponsales de prensa en más de 30 países de todos los continentes, a la vez que reportaban terremotos, guerras, golpes de Estado, Olimpiadas y otros trascendentales acontecimientos, también se encargaron de gestionar y vender los servicios comerciales que ofrece la agencia.
La inventiva y el esfuerzo constante de todos les permitió salir a flote en los momentos económicos más duros que atravesó el país hasta ahora, entre ellos la crisis de los años 90 del pasado siglo, más conocida como Período Especial. De tal forma fue siempre, de ahí que lo que hoy es nuevo para muchos medios de comunicación cubanos, urgidos de incentivar la búsqueda de opciones para su autofinanciamiento, ha sido parte del día a día de PL desde junio de 1959. Como toda Cuba, Prensa Latina arriba a su aniversario con nuevos desafíos vinculados al impacto nacional del endurecimiento de las medidas unilaterales del bloqueo estadounidense, que le impide el acceso a mecanismos financieros, a tecnologías y a su libre empleo. «Surgimos al surgir la revolución cubana. Y el imperialismo nos puso todas sus trabas, se recurrió a todos los medios para perseguir a nuestros corresponsales y para que nuestros equipos no traspasasen las aduanas.
En cada país hay un cipayo dispuesto a servirles y entorpecer nuestra labor», entonces apuntó Masetti. Es como si la realidad se repitiera hoy. Sin embargo, entre los periodistas y trabajadores de PL prevalece la confianza de que la agencia seguirá estando presente para el Sur Global y ese mundo que tanto la necesita, «al servicio de la verdad», compromiso que desde su nacimiento la acompaña. mem/mml