Xbox y los falsos mesías, exclusivos de última hora y solo una dolorosa verdad: más trabajadores en la calle

Xbox y los falsos mesías, exclusivos de última hora y solo una dolorosa verdad: más trabajadores en la calle

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos. La estrategia de Xbox y Asha Sharma tras anunciar el regreso de los exclusivos vuelve a quedar en cuestión con la amenaza del cierre de Ninja Theory y otros estudios. Comprar estudios para después cerrarlos. La industria del videojuego se ha vuelto despiadada, voraz e insaciable.

Las recientes informaciones sobre Xbox y el posible cierre de Ninja Theory, Compulsion Games o Double Fine vuelven a demostrar lo mal que funciona este sector y cómo incluso con catástrofes como la pérdida de miles de empleos y talento, muchos y muchas siguen encumbrando a sus dirigentes. Me hace bastante gracia que, durante los meses previos al notable Xbox Game Showcase, no han sido pocos quienes se han dedicado a poner a Asha Sharma como la nueva mesías de Xbox, la CEO que va a hacer resucitar a la marca. Y oye, la cosa no empezó mal con la bajada de precio de Game Pass (previamente subido), trayendo de vuelta un logo icónico, tomando en serio el "feedback" con la comunidad, volviendo a los exclusivos o lanzando comunicados para ser transparente... Si no fuera porque todo parecen medidas pensadas de cara a la galería.

Porque ese supuesto ejercicio de transparencia cae en saco roto cuando, en silencio, se está gestando otra purga de trabajadores. ¿Qué nos hace tener que encumbrar a una persona que, simplemente, recibe un objetivo muy claro como es el de obtener beneficios a toda costa? Se dice eso de que los videojuegos son arte, pero la realidad es que esto que tanto amamos no es más que un producto, un producto que sustenta un negocio, un negocio egoísta, predatorio e irresponsable. Y el problema está en los dirigentes, accionistas y fondos de inversión que han realizado estrategias nefastas durante muchos años, dedicándose a inflar una burbuja que ha terminado explotando en la cara de los mismos de siempre, aquellos ponen su capital humano, pasión y vidas en juego. Los más de 30.000 trabajadores y trabajadoras que han sido despedidos en poco menos de cinco años son víctimas que solo tuvieron esa oportunidad (incluso hay a quien ni siquiera se le concedió) y que han visto como sus juegos no rendían lo suficiente como para ser rentables a ojos de unos gigantes que hablan de absurdeces como "exclusivos", juegos como servicio eternos o de catálogos infinitos de juegos por solo un euro al mes.

Asha, Sharma, Jim Ryan o Phil Spencer son solo algunos nombres que han fomentado estrategias terribles, pero es que, lejos de alejarse de estas compañías y políticas, hay quien pelea por hacer valer la perdida visión que han tenido y tienen a día de hoy esos dirigentes. Mientras la gente se pelea por los exclusivos como Gears of War E-Day, salen informes que, como mínimo, te hacen dudar sobre la estrategia de Xbox. Si se quitó o no el logo de PS5 me da igual, pero la sospecha debería de hacer pensar a los fanáticos que, quizá, seguimos por la senda de destrucción que se tomó hace ya unos cuantos años: tener una estrategia errática e irresponsable. Porque nadie está velando por ti, solo por tu dinero.

Que se anuncie Senua y que después conozcamos que Ninja Theory está con la soga al cuello desvela que ese juego no está ahí para fans como tú o como yo, sino para buscar financiación por si el estudio consigue sobrevivir a base de comprar su libertad al mejor postor. Y como este hay muchos ejemplos recientes que señalan lo difícil que es confiar en una compañía así... Supuestamente, Halo Campaing Evolved se iba a mostrar en el State of Play con un tráiler capturado en PS5 Pro y alguien recibió una llamada. Y la nueva era de los exclusivos ya está aquí, pero de todo un carrusel de juegos, solo dos no llegan a otras consolas que no sean de Xbox y ambos también salen en PC...

Yo todo esto lo veo como que no hay nadie al volante y que se va improvisando sobre la marcha. ¿Cómo voy a depositar mi confianza y dinero como consumidor en compañías que dilapidan presupuestos, despiden, renuncian a talento, cambian de opinión como de ropa interior y compran estudios que no se adecúan a sus estrategias fiscales según sopla el viento? ¿Qué beneficios esperaba sacar Microsoft de pequeñas empresas como Compulsion Games? ¿Pensaban que South of Midnight (un bellísimo juego, por cierto) iba a vender 20 millones de copias y más estando disponible en Game Pass? Falta información, por supuesto, y las propias desarrolladoras puede que no hayan dado con la tecla o sabido gestionar bien sus recursos, pero desde un primer momento se sabe que la saga Hellblade no es ningún Call of Duty capaz de vender a patadas... O si nos vamos más atrás, el infame cierre de Tango Softworks poco después de que Hi-Fi Rush optara a varios galardones en The Game Awards 2023. Compras estudios, inyectas dinero, aumentan los puestos de trabajo de manera temporal y cuando ese juego no trae consigo unos beneficios disparatados por tener unas expectativas irreales, se acabó la fiesta, cierras el grifo y todo el mundo fuera...

Cambiar modelos de desarrollo o reajustar estrategias es algo necesario, pero aquí parece que solo entendemos dos lenguajes: sacar la billetera y pagar una tonelada de dinero por estudios como Bungie o cerrar estudios y mandar a la calle a centenares de trabajadores. Ahora toca Xbox, pero PlayStation o Embracer también han hecho lo mismo. Mira Japan Studio, mira Crystal Dynamics, mira Bluepoint Games. Los juegos como servicio cancelados, los millones sepultados, los despidos masivos... ¿Te acuerdas cuando los NFT eran el futuro del gaming?

Aquí nadie parece tener los pies en la tierra. La única y triste verdad que nos queda al final del día es que hoy, esta industria da menos de comer que ayer. Así que, mejor no encumbrar a falsos mesías, pelearse por exclusivos o tratar de imponer la supuesta línea de visión de tu marca de electrodomésticos preferida porque está claro que, en cuanto a visión, vamos bastante cortos.