Al intervenir en la Cumbre Regional de la Asamblea de los Pueblos del Mundo en América Latina, en la ciudad de Bahía, expuso que la emergencia de nuevos centros de poder no garantizará por sí misma un orden más justo si no va acompañada de una transformación profunda de los valores que rigen las relaciones internacionales. Si el mundo multipolar resulta ser simplemente un espacio donde hay más potencias compitiendo por los mismos objetivos, el crecimiento como única métrica y el lucro como única brújula, entonces habremos cambiado quién manda sin cambiar nada que importe, afirmó el miembro titular de la Academia de Ciencias de Cuba. De acuerdo con el investigador, América Latina está llamada a desempeñar un papel singular en la construcción de ese nuevo orden mundial, por sus recursos naturales, peso geopolítico, experiencia histórica y concepciones alternativas sobre el desarrollo. Nuestro papel es civilizatorio, recalcó Castro Smirnov, quien enfatizó que esta región puede aportar una visión basada en la comunidad, la solidaridad y una comprensión del progreso que coloque al ser humano por encima del mercado.
Por otra parte, el científico cuestionó las acciones de Estados Unidos y otras potencias occidentales frente a los cambios geopolíticos en curso. Los imperios en declive no se retiran con elegancia, señaló antes de denunciar lo que consideró prácticas de coerción contra gobiernos y naciones que buscan actuar fuera de las estructuras tradicionales de poder. También criticó la persistencia de medidas coercitivas unilaterales contra Cuba y denunció la impunidad con la que, según afirmó, se castiga a su pueblo mediante el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington. Al referirse a la resistencia de la isla, empleó una analogía tomada de la física nuclear para señalar que los promotores del cerco apostaron durante décadas por el colapso del proyecto revolucionario cubano.
Llevan más de 67 años esperando a que nos fracturemos. Sin embargo, resaltó, los cubanos seguimos de pie. Destacó además los avances alcanzados por la ciencia cubana pese a las limitaciones económicas derivadas de las sanciones estadounidenses, y mencionó el desarrollo de cinco vacunas propias contra la Covid-19, tratamientos innovadores contra el cáncer y nuevos productos biotecnológicos. Mientras nos amenazan, nos bloquean y nos condenan, nuestros científicos crean vida, subrayó.
Castro Smirnov atribuyó esos resultados a una concepción social de la salud y la investigación científica impulsada desde los primeros años de la Revolución Cubana. En ese sentido, recordó una idea expresada por el líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro (1926-2016), y dijo que en el año de su centenario el líder histórico convoca a medir el presente con la misma vara con la que él midió su época. Manifestó que en nuestras manos empieza el horizonte de transformación social en el cual el verdadero desarrollo no se mide en lo que se acumula, sino en lo que no se le niega a nadie. También recordó la advertencia formulada por Fidel Castro durante la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992 sobre los riesgos ambientales que enfrenta la humanidad y subrayó que los desafíos actuales exigen un reordenamiento internacional sustentado en nuevos valores. ro/dsa