Luis Díaz lideró el estreno de Colombia ante Uzbekistán (3-1) y le robó los focos a James Rodríguez, que dejó ciertas dudas mientras que el del Bayern marcó y asistió. El tanto uzbeko, el primero en la historia en un Mundial, fue de Fayzullaev. Fabio Cannavaro italianizó a los lobos blancos, que salieron rezando para que el partido acabara lo antes posible y conformándose con el punto. Defensa en bloque bajo y exprimir al máximo los límites de tiempo de la nueva normativa FIFA pareció el objetivo de un equipo que no tuvo opción, dejando como islote a Shomurodov, que no pudo hacer nada.
Los primeros 45 minutos fueron espesos casi en su totalidad para Colombia. James Rodríguez fue titular como mediapunta pero jugó encajado casi entre los centrales para dar una supuesta fluidez a las posesiones de los cafeteros, que no funcionó. Arias y Puertas parecieron no saber donde ir y fueron conservaciones lentas y predecibles. Uzbekistán estuvo mayormente cómoda.
No disparo ni estuvo cerca de hacerlo, pero tampoco recibió muchos disparos. Arias fue el primero en probarlo de lejos, pero el que más peligro trajo, lógicamente, fue Luis Díaz. El del Bayern le pegó incluso al palo antes de sacarse de la chistera un pase mágico sobre el desmarque de Muñoz, que de inesperado nueve la tocó con habilidad de primera para adelantar a Colombia (40’), que acabó mejor el primer tiempo. Tenían los cafeteros el partido en el bolsillo si no hacía concesiones ante una Uzbekistán muy por debajo del nivel mundialista.
Igual fue por estar frío, pero Vargas no cumplió con la misión. Ante una volea de Shomurodov, que fue el mejor, quiso pararla con las rodillas y dejó un rechace que aprovechó Fayzullaev para marcar el primer tanto de la historia mundialista de los uzbekos (60’). Exigía esa situación una solución tempranera para no entrar en un lío y por fortuna para los de Lorenzo fue así. Puertas, que firmó un gran duelo, robó en campo rival, condujo y se la puso a Luis Díaz, que tras tocar levemente Yusupov vio como entraba llorando al fondo de la portería (65’).
Jarro de agua fría absoluto para Uzbekistán. Más el hecho de que James, que hizo un partido verdaderamente malo, se fuera para dar paso a Campaz y los cafeteros perdieron el control. El final de partido no fue nada inteligente, con Colombia cerrándose en su campo y comprando boletos para encajar, pero a Uzbekistán no le dio. En la última jugada, el que marcó para sentenciar fue Campaz (99’).