Coches Eléctricos Menos coches eléctricos, menos energía renovable: el inesperado problema que preocupa a Europa Si Europa relaja sus objetivos para los coches eléctricos a medio plazo, las consecuencias energéticas para el continente podrían ser considerables. Los coches eléctricos también son importantes por su capacidad de almacenamiento de energía. Híbridos y Eléctricos 18/06/2026 07:30 Actualizado a 18/06/2026 07:30 Añadir Híbridos y Eléctricos.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora El objetivo de cero ventas de coches de combustión en 2035 en Europa tiene en contra a prácticamente todas las marcas de coches, pero hay organismos que abogan por ello y señalan que relajar los objetivos europeos para los vehículos eléctricos podría tener consecuencias muy graves el sector de la automoción. Transport & Environment (T&E) es una de ellas y vuelve a recalcarlo con un nuevo realizado por Fraunhofer ISI. Según el informe, reducir las metas actuales de electrificación del parque automovilístico encarecería significativamente la transición energética europea y obligaría a realizar inversiones adicionales en generación eléctrica, almacenamiento y redes de distribución. La tecnología V2G tendrá mucho peso en el futuro.
El papel clave de los coches eléctricos La clave de esto se encuentra en el papel que los vehículos eléctricos están llamados a desempeñar dentro del sistema energético. Más allá de su función como medio de transporte, los coches eléctricos pueden convertirse en una enorme red de almacenamiento de electricidad gracias a la tecnología Vehicle-to-Grid (V2G). Con ello, no solo se cargan desde la red eléctrica, sino que también puedan devolver energía cuando exista una elevada demanda o una escasez temporal de generación. Según el estudio, los planes de la industria automovilística para flexibilizar los objetivos europeos de emisiones de CO2 provocarían que en 2040 hubiera 49 millones menos de vehículos eléctricos circulando por las carreteras europeas.
Esta reducción tendría efectos directos sobre la capacidad de almacenamiento disponible para absorber la producción procedente de fuentes renovables como la energía solar y la eólica. Los investigadores advierten de que esa menor presencia dificultaría la integración de nuevas instalaciones renovables, en concreto, estiman que la capacidad adicional de energía solar fotovoltaica instalada en la Unión Europea entre 2025 y 2040 se reduciría un 37 %, lo que equivale a 51 gigavatios menos de potencia solar. La razón es que las baterías de los vehículos eléctricos pueden actuar como una gran reserva energética distribuida, almacenando los excedentes de producción cuando la generación renovable supera la demanda y liberándolos posteriormente cuando son necesarios. Sin esta capacidad adicional de almacenamiento, una mayor cantidad de electricidad renovable acabaría desperdiciándose.
El informe calcula que Europa perdería alrededor de 6 teravatios hora adicionales de energía limpia cada año en 2040 debido a las limitaciones para almacenar los excedentes de generación. En los momentos de máxima producción, cuando la demanda no sea suficiente para absorber toda la electricidad generada por parques solares y eólicos, parte de estas instalaciones tendrían que desconectarse temporalmente. Como resultado, el volumen de energía renovable desaprovechada sería un 25 % superior al que se registraría manteniendo los actuales objetivos europeos para los vehículos eléctricos. La necesidad de compensar esa pérdida No solo eso, la menor disponibilidad de baterías conectadas a la red obligaría además a reforzar otras fuentes de generación para garantizar la estabilidad del suministro.
Se estima que Europa necesitaría un tercio más de capacidad de respaldo, equivalente a 13 gigavatios adicionales, para cubrir los momentos de elevada demanda eléctrica. En términos prácticos, esta necesidad equivaldría a construir aproximadamente 150 nuevas centrales eléctricas de apoyo, instalaciones diseñadas para entrar en funcionamiento durante los picos de consumo. A ello se sumaría un importante incremento de las inversiones necesarias en infraestructuras eléctricas. Según los cálculos de T&E , la Unión Europea tendría que destinar unos 4.000 millones de euros adicionales cada año a la modernización de sus redes eléctricas si se reducen los objetivos de electrificación del transporte.
Sería necesario instalar más transformadores y reforzar las líneas de distribución para gestionar cargas más elevadas, ya que habría menos vehículos capaces de suministrar energía localmente durante los momentos de máxima demanda. Geert Decock , gerente de electricidad y redes de T&E, explica: “Los vehículos eléctricos pueden actuar como una esponja del tamaño de un continente, absorbiendo el exceso de energía solar y eólica e inyectándola a la red cuando sea necesario. Sin embargo, las exigencias de la industria automovilística para flexibilizar los objetivos de la UE en materia de vehículos eléctricos reducirían drásticamente la disponibilidad de almacenamiento de energía en baterías para estos vehículos. Esto alteraría la viabilidad económica de las energías renovables y frenaría el desarrollo de la energía solar”.
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