Messi ha abierto otro Mundial. Hay que poner el despertador a la hora que juegue Leo. Da igual la que sea. Contra quien sea.
Lo importante de esta Copa del Mundo lleva el diez a la espalda, es el mejor jugador del mundo y tiene ganas de dejarlo claro. Lo ha hecho a la primera, con tres golazos, dándole la vuelta al Mundial que hasta ahora era el de Infantino. Un acontecimiento marcado por la codicia, con los precios de las entradas por las nubes, con unas pausas de hidratación incomprensibles que detienen el juego a los 23 minutos y con el silencio indescriptible de FIFA con la durísima política de visados de EE.UU. para los aficionados de algunas selecciones. Pero en medio de eso apareció Messi y el Mundial volvió al césped, a los mitos, a la épica, a la excelencia.
Una semana antes de cumplir los 39 años Messi confirmó que es el mejor de la historia igualando el récord de goles del alemán Klose en los Mundiales. Falta mucho todavía. El Mundial de las 48 selecciones es el más largo de la historia. Y nadie debería precipitarse.
Pero Leo ha abierto otro panorama de inicio y tras una primera jornada irregular ha marcado un camino espléndido. De lo que debería ser el último baile ha pasado a ser el primer concierto de talento, porque el mejor jugador del mundo sigue siendo muy competitivo con Argentina como lo es en la MSL. Los norteamericanos apoyan a EE.UU. pero adoran al ganador de ocho balones de oro. El debut de Cristiano Ronaldo, 41 años, fue muy distinto, a diferencia de Mbappé, Haaland y Kane, todos con un doblete, este último con la victoria de Inglaterra 4-2 a Croacia. “Houston, tenemos un problema”, debió decir Roberto Martínez, el seleccionador de Portugal en la media parte cuando sus futbolistas se retiraron con 1-1 en el marcador frente a la República del Congo que se disputó en Houston.
Decidió sacar a Bernardo Silva del campo precisamente el día que el Madrid comunicó su incorporación. De momento los fichajes blancos no se están saliendo: Konaté no jugó con Francia; Cucurella empató con Cabo Verde y Dumfries igualó también con Japón. La actuación de Cristiano fue discreta en un Portugal que jugó unos seis minutos sensacionales de inicio y, a lo selección española, completó luego un desastre pensando que en cualquier momento ganaría. El Congo se llevó el empate y la gloria en su primer Mundial (antes había jugado uno como Zaire) anotando su primer gol histórico.
Dos últimos bailes que han empezado de forma muy diferente. Queda tiempo, pero Messi ha vuelto, otra vez, a marcar la diferencia que dejó clara en toda su carrera.