Hay genuinas joyas en PC en la década de los 2000. Si eres capaz de pasar por encima de algunos controles algo arcaicos en algunos casos y un aspecto técnico difícil de deglutir, te encontrarás con cosas tan importantes para géneros como el RPG como Gothic (del que hablamos recientemente a causa de su remake) o de uno que es muy especial para mí como Dark Messiah of Might and Magic. Ahora que Arkane está tan de actualidad, tristemente por estar entre esos estudios que podrían verse afectados (una vez más, porque Austin ya cerró tras Redfall), es una gran noticia que un juego independiente venga a recoger su legado y darle una vuelta de tuerca. Eso es lo que ha hecho Fatekeeper, un título desarrollado por el pequeño equipo de 13 personas que integra el estudio alemán Paraglacial.
Como el título al que homenajea, Fatekeeper es un RPG en primera persona en el que las físicas y la interactuación del jugador es su principal baza. Podemos pegar espadazos, pero la verdadera satisfacción está detrás de tirar a un enemigo de un saliente con una patada o en ver como un desprendimiento de escombros que hemos provocado acaba con unos orcos que se aproximaban a nuestra posición. La patada más satisfactoria de los videojuegos Es un tipo de jugabilidad, en la cual la industria no se prodigó tanto como podríamos haber esperado tras joyas de Valve que tan buen uso hacían del motor de físicas Havok como Half Life 2 y Portal, demuestra seguir siendo efectiva a la hora de conseguir divertir al jugador. Con Fatekeeper es como si no hubieran pasado 20 años desde Dark Messiah, encontrándome disfrutando de igual manera este título que el que intenta emular.
Como digo en el título, por los 10 euros que cuesta en este momento en Steam (incluso gozó de un pequeño descuento adicional durante su lanzamiento hace unos días), es muy difícil no recomendar este proyecto de Paraglacial. Ahora bien, hay que saber qué es lo que tenemos entre manos y no volvernos locos con las expectativas puestas en Fatekeeper. Lo más evidente es que se trata de un acceso anticipado con un par de horas de contenido, y que harán falta un total de 18 meses de desarrollo: "Esta versión no incluye todo el contenido de la historia ni todas las mecánicas de progresión y sistemas de apoyo. Es una parte del contenido que tenemos pensado para el juego completo.
Iremos actualizando con contenido añadido y nuevos sistemas a lo largo de la campaña de acceso anticipado [...] El juego completo tendrá una duración de unas 15 horas". Aunque a nivel técnico estamos frente a un título bastante pintón, este asunto del acceso anticipado también le pasa factura. Los requisitos, incluso los mínimos, son bastante exigentes: una GeForce 3070 o equivalente, 16 GB de RAM y un procesador i7. Mi equipo estaba al límite en algunos componentes, y cumplía en otros, pero aún con generación de frames, el resultado no fue todo lo fino que me habría gustado.
Fatekeeper es una apuesta a futuro, pero una que te costará muy poco y que conecta con uno de los juegos más especiales de la primera década de los 2000 en PC. Si quieres rememorar esa época, y además dispones de una máquina con la potencia necesaria para que el apartado técnico no sea un problema en esta fase temprana del desarrollo, es una muy buena opción. En VidaExtra | Los padres de Saros quieren ser el nuevo FromSoftware, y eso implica que no traicionarán sus orígenes