Bloomberg Línea — Tras la ventaja de Abelardo De la Espriella en la primera vuelta y la demora de Iván Cepeda para reconocer esos resultados, ha surgido la duda de qué podría pasar en segunda vuelta, en un eventual escenario en el que el ganador se imponga por un margen estrecho. “Si gana un señor que dice que viene a destripar a los petristas se va a incendiar el país. La gente se va a armar si viene a cumplir esas amenazas”, dijo Gustavo Bolívar uno de los alfiles del oficialismo. El exdirector del DNP aseguró que, si Abelardo De la Espriella gana con votos limpios, “vamos a acatar el resultado”. En ese mismo sentido opinó Carlos Carillo, director de la Unidad de Gestión de Riesgos y Desastres, UNGRD, “indudablemente se va a incendiar el país”, aseguró.
Para el funcionario, la victoria de De la Espriella desataría una ola de violencia promovida por quienes se oponen a un Gobierno de derecha. Un escenario estrecho, como el que se vive por estos días en Perú entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, sería caótico en Colombia dado el alto grado de polarización. Corficolombiana lo describió en un informe reciente. Señaló que “las declaraciones del presidente Gustavo Petro, en las que cuestionó el proceso electoral y sugirió posibles irregularidades, contrastan con los resultados observados durante las distintas etapas del proceso”.
A esto se suma un incremento de la movilización política y social que se hizo evidente durante la semana pasada en ciudades como Bogotá y Cali. Corficolombiana recordó que este contexto hace inevitable remitir la mirada hacia los acontecimientos ocurridos durante el estallido social de mayo de 2021. La entidad señaló que aquellos episodios prolongados de conflictividad derivaron en inestabilidad institucional, pérdida del grado de inversión, afectaciones logísticas con impacto inflacionario y pérdidas económicas para el sector empresarial. En ese sentido, la firma sostuvo que Colombia podría pasar de la incertidumbre electoral a los riesgos asociados con la inestabilidad social, un escenario que tendría implicaciones para la gobernabilidad.
El analista político y gerente de Estrategia & Poder, Carlos Arias, advirtió sobre la posibilidad de un escenario de alta conflictividad social dependiendo del resultado de la segunda vuelta presidencial. “Si sube Abelardo de la Espriella vamos a tener una tensión social inusitada, y creo que nunca vista en Colombia”, afirmó Arias. Según explicó, durante el actual gobierno varias organizaciones indígenas recibieron recursos públicos a través de contratos administrativos y contratación directa, entre ellas el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (OPIAC) y la Unión Nacional Indígena de Colombia (UNIC). Arias sostuvo que esas y otras organizaciones sociales podrían protagonizar movilizaciones, bloqueos de vías y manifestaciones. “Se van a tomar las calles y van a bloquear vías”, señaló. En su opinión, este tipo de acciones podrían convertirse en una forma de medir las propuestas de autoridad planteadas por De la Espriella y generar un ambiente de alta tensión social.
El analista agregó que ese contexto podría prolongarse durante varios meses. “Esto va a generar un clima de tensión social inusitado y va a durar bastante tiempo”, afirmó. También argumentó que los recursos públicos entregados a algunas organizaciones y la vigencia de numerosos contratos de prestación de servicios hasta finales de año podrían contribuir a mantener la movilización social durante un periodo prolongado. Recuerdos de Primera Línea El estallido social de 2021 en Colombia fue una ola de protestas masivas que comenzó el 28 de abril de ese año, inicialmente como rechazo a una propuesta de reforma tributaria presentada por el gobierno del entonces presidente Iván Duque Márquez (2018-2022). Sin embargo, las movilizaciones rápidamente trascendieron ese motivo y se convirtieron en una expresión más amplia de descontento frente a problemas como la desigualdad, el desempleo, la pobreza, el acceso a la educación y la salud, así como la percepción de incumplimientos en la implementación del acuerdo de paz firmado en 2016.
Las manifestaciones se extendieron durante varias semanas en ciudades como Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla. Además de marchas pacíficas, se registraron bloqueos de vías y concentraciones multitudinarias. También se produjeron episodios de violencia, enfrentamientos entre manifestantes y la fuerza pública, actos de vandalismo contra infraestructura pública y privada. El impacto político y social del estallido fue significativo.
La reforma tributaria fue retirada y el entonces ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, presentó su renuncia. Las protestas abrieron un debate nacional sobre las condiciones económicas y sociales del país, el papel de la fuerza pública y la representación política de los jóvenes. Para diversos analistas, el estallido social marcó un punto de inflexión en la política colombiana y contribuyó a reconfigurar el escenario electoral que desembocó en las elecciones presidenciales de 2022 que desembocaron en el ascenso de Petro al poder.