A sus 86 años, doña Eva María Chavarría Saavedra jamás imaginó que la persona a quien dio la vida y crió con esfuerzo hasta la adultez se convertiría en su mayor preocupación. Hoy enfrenta la angustia de que su propio hijo menor, Marvin Jesús Chavarría, intente despojarla de su humilde vivienda, ubicada en el barrio Loma Verde, del colegio Buen Pastor una cuadra al oeste, en Tipitapa. - De tu interés: Con eso no se juega: Alcaldía de Jinotega procesará a motociclista por daños en obra pública «¡Ayúdame, Pipe, no quiero morir en la calle!», decía doña Eva Chavarría mientras clamaba por ayuda y, con lágrimas en los ojos, afirmaba que siente temor de quedarse a la intemperie junto a un hermano que tiene discapacidad. «Yo vendo hielo, agua helada, frescos; ahí me la vivo rebuscando para lograr construir mi casita poco a poco, y no es justo que mi hijo menor, que vivió 20 años en Costa Rica, venga y quiera adueñarse de mi casa, que quiera quitarme los derechos de mi propiedad. No trajo nada de allá, vino limpio, sin nada, y todavía haciéndome daño». Abuelita de Tipitapa clama por ayuda Con sus pies cansados y una mirada cargada de tristeza, doña Eva clama por ayuda y justicia para poder conservar el hogar que ha sido el fruto de toda una vida de sacrificios. «Él anda buscando personas que lo conocen.
Él me da a entender que la casa es beneficio de él, lo que es falso. Esa casa es muy mía. Yo me siento ya cansada, enferma, agotada, y el único que ha visto por mí es mi hijo mayor, Yader Alberto Chavarría, el que me ha dado mis comiditas. Yo tengo problemas en mi columna, tengo 86 años y así ando dando las vueltas.
Aparte, cuido a mi hermano, que es enfermo mental; nadie le ayuda a él, soy solo yo. ¿Y cómo es posible que aparezca y lo primero que quiera hacer sea sacarme de mi casa?». Doña Eva María Chavarría Saavedra solicita ayuda para evitar que la despojen de su hogar.