El empate de Portugal ante la República del Congo ha abierto el debate sobre Cristiano Ronaldo. Los medios portugueses no se acaban de poner de acuerdo sobre si debe ser indiscutible a sus 41 años. Por un lado se cree que empeora el nivel atacante de una selección plagada de excelentes jugadores y por otro que no hay otro delantero mejor en esa plantilla. Lo que parece razonable es que el problema no es Cristiano.
Reducir el empate de la selección de Bob Martínez a CR7 es excesivamente simplista. Los portugueses jugaron unos seis minutos extraordinarios y luego quitaron el pie del acelerador jugando dos segundos más lentos que al principio. Congo supo defender bien y los dos grandes remates de Portugal los hizo Cristiano, aunque no acertó con el gol. De ahí a que él sea el problema hay un largo trecho.
Cristiano no es la máquina de potencia física de sus mejores épocas, pero es un goleador que mantiene la marca de dos defensas y con capacidad de rematar en el área. No se puede utilizar su velocidad a los 41 años, aunque se conserve muy bien, pero sí su olfato. Ronaldo nunca ha participado muy activamente del juego de sus equipos. Ha sido siempre más un killer a diferencia de Messi que ha asistido, conducido, organizado.
Cristiano siempre ha sido explosivo y directo. La selección de Portugal tiene un equipazo, pero se entiende perfectamente que Bob Martínez alinee a Ronaldo en su último baile y no solo como homenaje. Cristiano puede tener un mal día y eso no significa que esté acabado. No es el mismo lógicamente, pero habría que preguntar a los entrenadores rivales si quieren que juegue o no contra ellos.
No debería recorrer muchos metros y sería interesante que se moviera por las cercanías del área para aprovechar su inteligencia en la posición, pero las críticas recibidas y el debate abierto dan la sensación de que son exageradas, aunque sea evidente que Cristiano no es Ronaldo. Pero los killer nunca mueren. El problema más que Cristiano es que Messi anotó un hat trick histórico en su debut y que Haaland hizo un doblete con Noruega, Mbappé con Francia y Kane con Inglaterra. Las comparaciones siempre son odiosas pero sobre todo influyen en el estado de ánimo, que es lo básico para jugar bien al fútbol.
Nadie puede predecir que va a pasar con Portugal, aunque con la plantilla que tiene debería seguir adelante y estar entre las favoritas como España. Pero la pregunta de Bob debe ser clara: ¿Hay un delantero mejor que Ronaldo? Luis Enrique utiliza a Gonçalo Ramos como revulsivo, pero es un suplente en el PSG no un titular indiscutible.