La Generación Z "tech" de Silicon Valley ha dejado el alcohol. Su nueva diversión son 92 horas de trabajo

La Generación Z "tech" de Silicon Valley ha dejado el alcohol. Su nueva diversión son 92 horas de trabajo

Aunque todos nos hemos criado viendo cómo los jóvenes de Estados Unidos se pasaban la universidad saltando de fiesta en fiesta mientras corrían ríos de alcohol, la Generación Z parece haber tomado un nuevo camino. Con la intención de ser el próximo Zuckerberg, Musk o Altman, el único objetivo de los jóvenes tech de Silicon Valley es trabajar. ¿Cuánto? Demasiado. Mientras en LinkedIn se amontonan los mensajes de jóvenes dándose golpes en el pecho mientras gritan a los cuatro vientos como se pasan el día trabajando para labrarse el mejor futuro posible, las 92 horas de trabajo semanales se han convertido en la tónica habitual de muchos de ellos.

Lo que nadie les ha explicado a esos Gen Z es que, si siguen por ese camino, lo que les espera no es una vida de éxito. La Generación Z obsesionada con el trabajo Cambiando las fiestas por encuentros sociales en gimnasios y saunas que sirven como excusa para convertir consejos financieros y charlas motivacionales, de la noche a la mañana los jóvenes de la Generación Z se han agarrado a la obsesión de hacer que sus startups triunfen para hacerse multimillonarios. Nada importa más que eso. El problema es que, por muy sano y recomendable que sea haber abandonado el alcohol en favor de intentar impulsar su vida laboral, trabajar 92 horas semanales es el equivalente a hacer 13 horas diarias siete días a la semana.

Como la productividad es una cantinela que lleva años acompañándonos, allá por 2021 la Organización Mundial de la Salud se asomó al abismo que suponía trabajar una cantidad absurda de horas. Su cifra no fueron 92 horas semanales, sino 55 horas, y lo que demostraron agarrándose a la mitad de ese tope de horario laboral fue que, en comparación con la normalidad de entre 35 y 40 horas semanales, el riesgo de ictus aumentaba en un 35% y el de enfermedades cardiovasculares un 17%. Subir esa vara de medir hasta las 92 horas eleva las cifras hasta un 67%. Aunque se puede valorar como algo positivo que los jóvenes españoles de 14 a 18 que reconocen no haber bebido nunca alcohol salte del 21% en 2014 a un 38% una década después, que se contaminen ese tipo de dinámicas en las que saltar del "no bebo" a "mi vida sólo es trabajar” es notablemente peligroso.

Que precisamente sea el discurso de volver a la oficina y trabajar más que llevan predicando Zuckerberg y Musk el que haya calado entre la Generación Z, especialmente teniendo en cuenta su control de los algoritmos que dominan sus vidas es, cuando menos, sospechoso. Imagen | Nguyễn Hiệp