Se llama Elias Thorne y, en realidad, no debería ser noticia. Sólo es un anciano tranquilo que trabaja como el vigilante de un faro. Si la vida fuera un refresco, él sería un vasito de agua, del grifo a poder ser, más soso y aburrido que el miércoles de un farero aislado en el fin del mundo. Sin embargo, sin importar si estás ante Gemini, Claude o ChatGPT, la historia de Elias siempre vuelve a salir a la luz.
Como ya habrás imaginado, Elias Thorne no existe y, aunque normalmente es el guardián de un faro, también lo habrás podido ver como relojero, bibliotecario, o como autor de manuales de medicina, guías de algoritmos para triunfar en YouTube, o incluso músico que replica los sonidos de la naturaleza. Está por todos lados, hasta el punto de haber empujado a expertos del Departamento de Ciencias de la Información de Cornell University a intentar descubrir quién es. Lo han encontrado. Elias en el faro otra vez Bajo una investigación titulada "¿Elias en el faro otra vez?", los expertos analizaron más de 20.000 historias generadas por distintos modelos de inteligencia artificial en busca de una respuesta.
Lo que descubrieron fue que, en más del 88% de las historias, 11 palabras se repetían sin cesar. Entre ellas estaban los nombres Mara, Elara y, por descontado, Elias. Y entre los trabajos a los que se agarraba ese listado también aparecían guardián de faro, relojero y bibliotecario. Habían encontrado un hilo del que tirar, y ahora sólo hacía falta ver hasta dónde llevaba la madriguera del conejo.
La hipótesis que plantean es que todo se reduce a WildChat, el sistema basado en conversaciones reales con GPT 3.5 en el que se incluyen 166 conversaciones distintas con el nombre de Elias atado a algún tipo de trabajo en un faro. Como los modelos han sido entrenados con ese sistema, todos terminan agarrándose a la misma historia. Piensa en qué tipo de locuras se encontraron los humanos que debían analizar las respuestas que daban los modelos y, sobre todo, en cómo la historia de un anciano en un faro era la más sosa e inofensiva de todas. No hay hueco para la lujuria, ni para la política, ni para la violencia.
Es un señor en un faro haciendo cosas de farero, así que cuando esas historias aparecían y tocaba filtrar contenido, siempre superaban el corte. El problema es que, como esto es un pez que se muerde la cola, el nombre de Elias y el oficio de farero va apareciendo cada vez más en una retroalimentación que no tiene fin y que, llegados a cierto punto, cuando a la IA le preguntes un nombre y un trabajo aleatorio, las posibilidades de tener "Elias Thorne, farero" como respuesta serán enormes. Imagen | Nano Banana