Bajo el lema Siempre por Cuba, el director nacional de Organización y Programación del Inder, Agustín Abril, explicó que la decisión —aprobada el 11 de mayo por el Consejo de Ministros— responde a la necesidad de “no dejar morir su reserva deportiva en los niveles de base”, tras los ajustes del calendario por la compleja coyuntura nacional, agravada por el recrudecido bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos. El directivo subrayó que el festival, previsto del 28 de junio al 15 de julio —con inicio el día 27 en La Habana y Santiago de Cuba—, se articulará desde los municipios como célula esencial, con una estructura flexible que permita adaptar cada programa a las realidades territoriales sin renunciar a la masividad. “Lo más importante es lograr la participación y no hacer una cosa rígida”, afirmó Abril, al tiempo que insistió en que deportes como béisbol, voleibol, baloncesto y atletismo tendrán presencia generalizada, mientras otras disciplinas se ajustarán a las condiciones locales. La propuesta, concebida como alternativa ante la imposibilidad de organizar los juegos en su formato tradicional, reunirá a más de 300 mil participantes y abrirá espacio a escolares, atletas de EIDE, jóvenes de la comunidad y personas en situación de discapacidad, integrados en competencias y festivales de habilidades. Abril remarcó que la iniciativa permitirá evaluar el curso escolar y, al mismo tiempo, sostener el sistema de captación de talentos, pues “de allí va a salir la nueva matrícula de la EIDE”, en un proceso que combinará emulación, seguimiento técnico y reconocimiento a la participación.
El funcionario destacó además el respaldo institucional y el compromiso político y social en todo el país, con provincias listas para asumir un evento que también incluirá foros de ciencia y técnica cuando las condiciones lo permitan. En palabras del propio directivo, se trata de “la respuesta a la imposibilidad real de hacer los juegos en su dimensión clásica, pero también a que no sea una suspensión tácita”, lo que abre la puerta a que estos festivales se consoliden como antesala futura del calendario escolar. Con el verano como escenario y la comunidad como protagonista, Cuba apuesta así por mantener encendida la llama del deporte desde su raíz, allí donde nacen los sueños que luego suben al podio. ro/blc