Bloomberg Línea — Mientras los mercados siguen evaluando las implicaciones de la crisis en Irán sobre la energía y las cadenas globales de suministro, un nuevo factor comienza a ganar espacio entre los riesgos observados por los inversionistas: el regreso de El Niño. Según un informe de Saxo Bank, la confirmación del fenómeno por parte de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) eleva la posibilidad de episodios de volatilidad en los mercados de materias primas durante los próximos meses. Ole Hansen, jefe de estrategia de materias primas de Saxo Bank, señaló que “tras varios años dominados por interrupciones geopolíticas, tensiones comerciales y cambios en las expectativas de política monetaria, el clima está emergiendo una vez más como un impulsor clave del mercado”. El banco advierte que el desarrollo de El Niño en el Pacífico tropical podría afectar desde la producción agrícola hasta la minería y los sistemas energéticos.
Las previsiones actuales apuntan a un fortalecimiento progresivo del fenómeno durante la segunda mitad de 2026. Saxo Bank indicó que NOAA mantiene una elevada probabilidad de que las condiciones de El Niño persistan durante el invierno del hemisferio norte y una posibilidad significativa de que alcancen una intensidad fuerte. El fenómeno es asociado al calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial que altera los patrones meteorológicos a nivel global. Dependiendo de la región, puede provocar sequías y temperaturas más altas o lluvias intensas e inundaciones.
El informe recuerda que los episodios de 1997-98 y 2015-16 tuvieron efectos relevantes sobre la producción agrícola, los mercados energéticos y las operaciones mineras a escala mundial. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día Agricultura bajo vigilancia Los mercados agrícolas suelen ser los primeros en reaccionar a la evolución de El Niño debido a la relación directa entre las condiciones meteorológicas y los rendimientos de los cultivos. El arroz figura entre los productos más expuestos. Hansen sostuvo que “unas lluvias monzónicas más débiles en India y partes del sudeste asiático pueden reducir rápidamente las perspectivas de producción en un cultivo que sigue siendo fundamental para la seguridad alimentaria en los mercados emergentes”. Un deterioro de las condiciones de cultivo también podría reactivar restricciones a las exportaciones similares a las observadas en períodos anteriores de tensión sobre la oferta.
El azúcar enfrenta riesgos más complejos. Las condiciones más secas en India y Tailandia podrían limitar la producción, mientras que precipitaciones excesivas en algunas regiones de Brasil tendrían capacidad para alterar las cosechas y reducir el contenido de azúcar de la caña. Según el informe, el resultado suele traducirse en una mayor volatilidad de precios más que en una dirección claramente definida para el mercado. El café y el cacao también permanecen entre las materias primas más sensibles a las alteraciones climáticas.
Saxo Bank destacó que “la producción de café robusta en Vietnam e Indonesia es particularmente vulnerable al calor y la sequedad”, mientras que los productores de cacao de África occidental enfrentan riesgos derivados tanto del exceso de lluvias como del estrés térmico posterior. La entidad considera que las interrupciones climáticas podrían tener un impacto desproporcionado sobre los precios debido a que varios mercados de productos blandos ya operan con inventarios ajustados. No todos los efectos serían negativos para la agricultura. El informe identifica a Argentina como uno de los principales beneficiarios potenciales, ya que mayores precipitaciones suelen favorecer los rendimientos de soja, maíz y trigo.
Metales y energía enfrentan riesgos adicionales Aunque la atención suele concentrarse en la agricultura, Saxo Bank advierte que los metales industriales también podrían registrar interrupciones significativas. El cobre aparece entre los mercados más expuestos. Chile, principal productor mundial, enfrenta riesgos asociados a lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos de tierra capaces de afectar operaciones mineras, infraestructura de transporte y logística de exportación. Al mismo tiempo, Zambia sigue vulnerable a déficits de generación eléctrica derivados de su dependencia de la energía hidroeléctrica.
El informe también identifica riesgos para el aluminio y el zinc. Varias fundiciones ubicadas en la provincia china de Yunnan dependen en gran medida de la energía hidroeléctrica, por lo que los períodos de sequía y bajos niveles de los embalses pueden limitar la producción. En episodios anteriores, las restricciones energéticas derivaron en recortes operativos que contribuyeron a estrechar la oferta. El litio podría enfrentar interrupciones por lluvias inusualmente fuertes en Sudamérica, mientras que el mineral de hierro presenta una perspectiva más heterogénea.
Las condiciones climáticas podrían mejorar en Australia y el norte de Brasil, aunque las precipitaciones excesivas en el sur brasileño tendrían capacidad para generar cuellos de botella logísticos. En energía, el impacto de El Niño trasciende la oferta. Hansen afirmó que “las temperaturas más altas en amplias zonas de Asia tienden a aumentar el consumo de electricidad mediante una mayor demanda de aire acondicionado”. A ello se suma la posibilidad de que las sequías reduzcan la generación hidroeléctrica y obliguen a las empresas de servicios públicos a incrementar el uso de carbón térmico y gas natural.
La perspectiva resulta especialmente relevante en un momento en que los mercados energéticos continúan atentos a las alteraciones de suministro vinculadas a Medio Oriente y a los flujos globales de gas natural licuado. El informe señala que “si la demanda relacionada con el clima se fortalece, los precios del gas natural podrían encontrar apoyo a medida que Europa y Asia compitan por los cargamentos disponibles”. El clima vuelve a competir con la geopolítica Para Saxo Bank, el principal mensaje no es que todas las materias primas vayan a encarecerse, sino que los riesgos meteorológicos podrían aumentar la dispersión de precios y la volatilidad entre mercados. Hansen señaló que las regiones dependientes de las lluvias, de la generación hidroeléctrica o de infraestructuras de transporte vulnerables aparecen entre las más expuestas.
Otras zonas productoras, en cambio, podrían beneficiarse de los cambios en los patrones climáticos. Con la atención de los inversionistas todavía centrada en los riesgos geopolíticos derivados de Irán, la evolución de El Niño añade una nueva variable a seguir en los próximos meses. La intensidad que alcance el fenómeno y su capacidad para trasladarse a interrupciones concretas en cultivos, minas y sistemas energéticos será uno de los factores que el mercado observará de cerca durante la segunda mitad del año.