Los mismos que ensalzaron los fichajes del Madrid antes del Mundialito afirman ahora que el Real está fichando mejor que el Barça. En aquel momento Mastantuono era más que Lamine; Huijsen, que Sergio Ramos; Carreras, el nuevo Roberto Carlos o Trent, mejor que Carvajal. Pasada una temporada, el Madrid sigue en blanco. Ya lleva dos.
Y vuelve a fichar tras ganar las elecciones Florentino Pérez, con autoridad, pero menos de lo esperado y con el regreso de Mourinho, con autoridad, pero menos que antes. Ninguno de los fichajes rutilantes para el Mundialito han sido satisfactorios en su primera temporada para un Madrid que incorporó a Mbappé para abrir un ciclo de colores y cierra sus años en blanco y negro. Ahora presume de habver fichado a Konaté, un buen central, pero que no estaba en la lista del Barça. Como también desechó el club blaugrana a Dumfries y vio como se ofrecía Cucurella (todos buenos futbolistas) pero no tenía espacio con Cancelo y Balde en el equipo.
Lo que no esperaba ni el Barça ni nadie es que se hiciera una teatral oferta de 150 millones a Julián Álvarez en otro ataque de barcelonitis. El Barça no parece obsesionado con el Madrid en el mercato, aunque da la impresión de que no pasa lo mismo en el otro barrio. La dirección de fútbol sigue su camino. Debe huir de las comparaciones.
Ir a lo suyo. A lo que le interesa. Lo saben muy bien. Y no van a desviarse por muchos altavoces que quieran presionarlos.
El Barça quería a un jugador de banda y ya ha fichado a Gordon. Va a por un nueve y tiene en el punto de mira a Julián Álvarez, un futbolista que el máximo rival quería fichar por 150 millones. No pinta que el mercato sea corto. Entre otras cuestiones porque hay Mundial, pero todo el mundo coincide que es uno de los mejores nueve que hay hoy en el mundo del fútbol.
El resto dependerá de cómo acabe la plantilla, de quién se vaya, de las ofertas tras el Campeonato del Mundo o durante el mismo. Pero lo que debe ser innegociable es cambiar el rumbo por el ruido de otros. El Barça hace tiempo que se ha acostumbrado a hablar en el campo.