Pasan los días y, con la pérdida de perspectiva en los detalles, De’Aaron Fox va asumiendo las culpas de la caída de los San Antonio Spurs en las finales de la NBA prácticamente al completo. El base fue parte importante de la desaparición del equipo texano en los últimos cuartos que les acabó costando el anillo. Especialmente durante el histórico Game 4 del palmeo de OG Anunoby y con el agravante de ser, con diferencia, el jugador mejor pagado de toda la plantilla. La organización apostó por él en el mercado invernal de 2025 y el verano pasdado le ofreció una extensión por 4 años y 221 millones de dólares.
Lo que no intuían por aquel entonces es que Dylan Harper se iba a convertir tan rápidamente en el jugador que ha acabado siendo. Seguramente, el segundo en importancia durante la serie defiinitiva ante los Knicks y, argumentablemente, todos los playoffs. En toda esta vorágine de críticas, Mitch Johnson siempre ha salido a defender a su veterano. Incidiendo una y otra vez en que el balón iba a estar en sus manos en los momentos calientes.
Y San Antonio parece respaldar esta opinión. Acorde a la información compartida por Michael C. Wright en ESPN hoy, la confianza en el base continúa intacta, y creen que su rendimiento tiene el asterisco del esguince de tobillo sufrido durante las semifinales de conferencia. Esto puede ser la realidad o un maquillaje para ocultar que ahora mismo no pueden desprenderse de Fox sin perder valor por el camino.
Visto lo visto y teniendo en cuenta que Harper ha declarado esperar un rol y minutaje mayor, la convivencia puede acabar convirtiéndose en un problema. Pero ahora mismo habría muy pocos equipos dispuestos a pujar por Fox, y los Spurs no pueden hacer otra cosa que mantenerle esperando a que se revalorice por recuperar un nivel reconocible o por ir quemando años de su contratazo. (Fotografía de portada de Scott Wachter-Imagn Images)