Orgullo indígena con Luis Díaz

Orgullo indígena con Luis Díaz

La espectacular superficie de Adidas en la 5ª Avenida de Nueva York muestra una lona enorme con el goleador de Colombia Luis Díaz como protagonista. Su presencia es aún mayor que la de Leo Messi. Los colombianos forman una comunidad importantísima en EE.UU., también Florida prepara un macro-evento en el Seminole Hard Rock Café en Fort Lauderdale con pantallas gigantes y DJs como Steve Aoki o DJ Pope para ver el partido entre los cafeteros y Portugal. Un gol y una asistencia del crack del Bayern en el debut del Mundial del niño crecido en Barrancas, departamento de La Guajira, donde los indígenas wayú luchan contra las explotaciones mineras que les arrinconan.

Un gol de uno de los futbolistas más talentosos del mundo. “Es uno de los nuestros”, dice con orgullo una cajera del ‘Fresco y más’ en Coconut Grove. La historia de Luis Díaz es la de un niño flaco y desnutrido, unido a un balón, imitando en la calle a Ronaldinho, sus regates, su forma de correr, su desequilibrio. Su padre decidió organizar un equipo indígena donde pudiera jugar su hijo para competir en los campeonatos nacionales que se disputaban en Bogotá. Carlos Valderrama era el responsable de este programa para revitalizar la fuerza indígena del país.

Con 16 años Luis demostraba talento, pero era tan flaco, tan escuálido que o ganaba peso o no podría formar parte de la selección que viajó hasta Chile en la Copa de América de los indígenas. Nunca antes había estado Luis en un hotel, nunca había arrasado con el buffete. Eso que a él y a sus amigos de equipo jugar en Bogotá les provocó un desajuste tremendo; hacia mucho frío y esos estaban acostumbrados a vivir a 36 grados. El viaje a Santiago de Chile fue inolvidable para todos los chicos.

Colombia quedó subcampeona perdiendo la final contra Paraguay pero el Pibe Valderrama resumió la irrupción de Luis Díaz con un “este pelao va p’alante”. Enamoró al mítico centrocampista de Colombia y lo que es más importante, a Carlos Queiroz, que convenció a su familia para que fichase por el Oporto como inicio de su meteórica carrera. Al Liverpool por 60 millones de euros y en el verano del 2025, al Bayern por 75 millones. El extremo pasó por un trance durísimo cuando sus padres Luis Manuel Díaz y Cilenis Marulanda fueron secuestrados en el 2023 en Barrancas.

La guerrilla del ELN retuvo al padre doce días en la serranía de Perijá aunque catalogase el secuestro de un “error” y entregase al secuestrador. Luis Díaz jugaba en el Liverpool y después de marcar un gol ante Luton Town enseñó una camiseta con el mensaje ‘Libertad para papá’. La guerrilla entendió que no podía ir contra el ídolo no sólo de los indígenas de Colombia sino de toda Sudamérica. La Colombia de Shakira y de Sofía Vergara juntas animando en la grada es la Colombia de un niño indígena que cuando lidera a su selección lo hace también en nombre de una comunidad que está muy presente en EE.UU