Jugar en Mac ya no consiste simplemente en abrir Steam, buscar un título y pulsar el botón de instalar. La tienda de Valve funciona perfectamente en macOS, pero el verdadero problema llega cuando queremos acceder al enorme catálogo de juegos diseñados solo para Windows. Y aquí conviene tener una cosa clara desde el principio: Steam sí funciona de forma nativa en Mac, pero la mayoría de los juegos no lo hacen necesariamente. Podemos instalar el cliente, comprar juegos, descargar los compatibles con macOS y usar todas las funciones habituales de nuestra cuenta.
Sin embargo, para ejecutar juegos exclusivos de Windows tendremos que recurrir a herramientas de compatibilidad, máquinas virtuales o juego en remoto. Vamos a ver qué podemos instalar hoy, qué opción recomendamos en cada caso y cuáles son los límites que seguimos encontrando en los Mac, especialmente en los modelos con Apple Silicon. Instalar Steam en Mac: el punto de partida antes de mirar la compatibilidad Y aquí conviene tener una cosa clara desde el principio: Steam sí funciona de forma nativa en Mac, pero la mayoría de los juegos de Steam no lo hacen necesariamente. Podemos instalar el cliente, comprar juegos, descargar los compatibles con macOS y usar todas las funciones habituales de nuestra cuenta.
Sin embargo, para ejecutar juegos exclusivos de Windows tendremos que recurrir a herramientas de compatibilidad, máquinas virtuales o juego en remoto. Vamos a ver qué podemos instalar hoy, qué opción recomendamos en cada caso y cuáles son los límites que seguimos encontrando en los Mac, especialmente en los modelos con Apple Silicon. Después arrastramos el icono de Steam a la carpeta Aplicaciones, lo abrimos y accedemos con nuestra cuenta. Si no tenemos una, podemos crearla desde el propio cliente.
Steam para Mac es una aplicación de 64 bits, por lo que funciona en macOS modernos sin los problemas que aparecieron cuando Apple eliminó el soporte para aplicaciones de 32 bits a partir de macOS Catalina. Eso sí, esta limitación sigue afectando a muchos juegos antiguos: aunque aparezcan en nuestra biblioteca, un título de 32 bits para macOS no podrá ejecutarse en Catalina ni en versiones posteriores. Una vez dentro, lo recomendable es hacer dos cosas. - La primera es abrir el menú Steam > Ajustes > Almacenamiento para decidir dónde vamos a instalar los juegos. Los títulos actuales pueden ocupar fácilmente decenas o incluso más de 100 GB, algo importante en los MacBook Air o MacBook Pro con SSD de poca capacidad. - La segunda es activar el filtro de macOS en la tienda.
Steam permite buscar juegos compatibles con nuestro sistema, aunque conviene mirar siempre la ficha individual del juego antes de comprarlo. Que un título esté disponible en Steam no significa automáticamente que tenga versión para Mac. Cómo saber si un juego de Steam funciona en Mac La forma más fiable es entrar en la ficha del juego y bajar hasta el apartado de requisitos. Allí veremos si el desarrollador ha publicado una versión para macOS y qué versión mínima del sistema necesita.
Steam también suele mostrar el icono de Apple junto a Windows y Linux cuando un juego tiene versión para Mac. Aun así, hay varios casos que conviene distinguir. Un juego puede tener una versión nativa para macOS y funcionar sin problemas. Esta es siempre la mejor situación: descargamos el juego desde Steam y listo.
También puede tener versión para Mac, pero ser antigua y depender de componentes que ya no funcionan en versiones actuales de macOS. Esto ocurre sobre todo con juegos de 32 bits, títulos que no se han actualizado desde hace años o conversiones antiguas realizadas para Mac Intel. Y, por último, podemos encontrarnos con el caso más habitual: el juego solo tiene versión para Windows. En ese momento Steam no puede hacer magia.
El cliente seguirá funcionando, podremos añadirlo a la biblioteca e incluso comprarlo, pero macOS no podrá ejecutarlo de forma nativa. El catálogo de Steam para Mac existe y sigue creciendo, pero continúa siendo claramente más reducido que el de Windows. Valve mantiene una sección específica de juegos compatibles con macOS, aunque la diferencia con el catálogo general sigue siendo enorme. El gran límite: los juegos de Windows no funcionan directamente Los Mac modernos utilizan procesadores Apple Silicon basados en arquitectura ARM, mientras que la mayoría de juegos de PC se han desarrollado para Windows y procesadores x86.
Además, muchos de ellos dependen de tecnologías como DirectX 11 o DirectX 12, que no existen de forma nativa en macOS. Apple utiliza Metal como API gráfica propia. Por eso, para ejecutar juegos de Windows en un Mac necesitamos una capa que traduzca varias cosas al mismo tiempo: - Las instrucciones x86 del juego a ARM. - Las llamadas de Windows a macOS. - DirectX a Metal. - Determinadas bibliotecas, instaladores, launchers y componentes adicionales. Este proceso puede funcionar sorprendentemente bien en algunos juegos, pero no es una garantía.
Un título puede abrir, rendir correctamente y guardar partidas sin problemas, mientras que otro puede fallar al arrancar, tener errores gráficos o directamente bloquearse por su sistema antitrampas. Aquí está uno de los mayores límites actuales. Muchos juegos multijugador competitivos utilizan sistemas anticheat a nivel de kernel o con protecciones muy específicas de Windows. En esos casos, ni CrossOver, ni Parallels, ni una capa de Wine suelen poder resolver el problema.
CrossOver: la opción más recomendable para juegos de Windows A día de hoy, CrossOver es probablemente la alternativa más cómoda y recomendable para quienes quieren probar juegos de Windows en un Mac sin instalar una copia completa de Windows. CrossOver es una aplicación comercial desarrollada por CodeWeavers y basada en Wine. En lugar de crear una máquina virtual, crea lo que denomina “botellas”: entornos separados que simulan componentes de Windows para instalar y ejecutar programas o juegos. La gran ventaja es que no necesitamos comprar una licencia de Windows ni reservar una parte enorme del almacenamiento para una máquina virtual.
Instalamos CrossOver, creamos una botella para Steam, iniciamos sesión y descargamos los juegos como haríamos normalmente. La versión estable más reciente es CrossOver 26.1, basada en Wine 11.0. Incluye mejoras importantes para macOS, como D3DMetal 3.0, DXMT para DirectX 11 y vkd3d 1.18 para mejorar la compatibilidad con DirectX 12. Además, CodeWeavers ha añadido correcciones específicas para juegos populares y compatibilidad renovada con títulos como Diablo IV y Overwatch en macOS 26.5.
Cómo instalar Steam dentro de CrossOver El proceso es bastante directo. Primero descargamos CrossOver desde su web oficial e instalamos la aplicación. Podemos probarlo durante 14 días sin introducir tarjeta, algo muy útil antes de pagar por él. Después abrimos CrossOver y pulsamos en instalar una aplicación.
Buscamos Steam, elegimos la opción correspondiente y dejamos que el programa cree una botella nueva de Windows 10 o Windows 11 de 64 bits. Cuando termine, iniciamos Steam dentro de CrossOver, introducimos nuestra cuenta y descargamos el juego que queremos probar. Lo importante aquí es no instalar todos los juegos en la misma botella sin pensar. Lo ideal es tener una botella exclusiva para Steam y otra separada para juegos que necesiten configuraciones especiales, mods, launchers adicionales o distintas versiones de DirectX.
CrossOver también cuenta con una base de compatibilidad propia. Antes de comprar un juego o perder una tarde haciendo pruebas, merece la pena buscarlo allí y comprobar si otros usuarios han logrado ejecutarlo en Mac, con qué configuración y qué problemas han encontrado. Eso sí, debemos entender qué ofrece CrossOver y qué no. No convierte el Mac en un PC Windows.
Es una solución de compatibilidad muy trabajada, pero sigue dependiendo de que el juego, Steam, el launcher, la protección anticheat y la traducción gráfica se lleven bien entre sí. Cuándo merece la pena CrossOver CrossOver es una opción muy buena para juegos para un jugador, títulos indie, aventuras, RPG, estrategia, juegos antiguos de Windows y muchos lanzamientos que no incorporan anticheat agresivo. También resulta interesante para programas de Windows concretos que no tienen alternativa en macOS, ya que no obliga a reiniciar ni a cargar una máquina virtual completa. Sin embargo, no lo recomendaríamos como única plataforma para alguien que juega habitualmente a Fortnite, Valorant, Call of Duty, Destiny 2 u otros títulos competitivos con sistemas antitrampas muy restrictivos.
En estos casos, lo más probable es que nos encontremos con incompatibilidades insalvables. Whisky ya no es una buena recomendación Durante bastante tiempo, Whisky fue una de las herramientas gratuitas más populares para ejecutar juegos de Windows en Mac. Su interfaz era sencilla, utilizaba tecnologías relacionadas con Wine y Game Porting Toolkit, y permitía crear botellas sin pagar por CrossOver. El problema es que Whisky ya no se mantiene activamente.
Su propio repositorio oficial indica que las aplicaciones y los juegos pueden dejar de funcionar en cualquier momento, y el proyecto quedó archivado en mayo de 2025. Por eso, aunque todavía pueda funcionar con algunos juegos o configuraciones concretas, no lo recomendaríamos para una guía actual. Instalar Steam en Whisky puede acabar convirtiéndose en una pelea con actualizaciones, errores de SteamWebHelper, versiones antiguas de Wine y problemas que ya no tendrán corrección oficial. Han aparecido proyectos derivados, como Bourbon, pero siguen siendo soluciones más experimentales y con menos garantías que CrossOver.
Parallels Desktop: útil para programas, menos recomendable para jugar La otra gran alternativa es instalar Windows 11 ARM dentro de una máquina virtual con Parallels Desktop. Aquí sí tenemos un Windows completo funcionando dentro de macOS. Podemos abrir Steam, instalar programas de Windows, usar aplicaciones empresariales, ejecutar herramientas específicas y trabajar con un escritorio de Microsoft integrado en nuestro Mac. Parallels Desktop 26 sigue recibiendo actualizaciones, y la versión 26.3.3 incluye correcciones de estabilidad y seguridad para Windows 11 virtualizado.
El programa también ha solucionado recientemente un error que impedía iniciar Steam en determinadas máquinas virtuales tras una actualización anterior. La principal ventaja de Parallels es la compatibilidad con programas. Para utilizar software de Windows, herramientas antiguas, aplicaciones de oficina específicas o juegos poco exigentes, puede ser una solución muy cómoda. Pero para jugar tenemos varios problemas. - El primero es el rendimiento.
Aunque Windows 11 ARM se ejecuta de forma nativa sobre Apple Silicon, muchos juegos de Steam siguen siendo x86 o x64, por lo que Windows tiene que traducirlos internamente. Después, Parallels necesita traducir la parte gráfica hacia Metal. Tenemos varias capas de virtualización y traducción funcionando al mismo tiempo. - El segundo problema es la compatibilidad gráfica. Algunos juegos DirectX 11 pueden funcionar bien, pero DirectX 12, ciertos motores gráficos, mods, launchers y anticheat pueden dar problemas. - Y el tercero es el consumo de recursos.
Una máquina virtual necesita RAM, espacio en disco, CPU y memoria gráfica. En un Mac con 8 GB de memoria unificada, jugar mediante Parallels puede ser una experiencia bastante limitada. Con 16 GB podemos usarlo con más margen, pero seguiremos teniendo menos recursos disponibles que en un PC Windows equivalente. Parallels asegura que permite ejecutar cientos de juegos de Windows, pero reconoce que hay excepciones por requisitos de hardware, arquitectura y diferencias entre plataformas.
Nuestra recomendación sería usar Parallels principalmente para programas de Windows y juegos antiguos, ligeros o muy concretos. Para títulos modernos, CrossOver suele ser una alternativa más eficiente. Game Porting Toolkit: no está pensado para jugadores normales Apple ha seguido trabajando en Game Porting Toolkit, una herramienta diseñada para ayudar a los desarrolladores a evaluar y adaptar juegos de Windows a macOS. La versión más reciente anunciada por Apple es Game Porting Toolkit 4, orientada a reducir el tiempo necesario para llevar juegos a las plataformas de Apple.
Antes de ella, Game Porting Toolkit 3 ya permitía analizar rendimiento, personalizar herramientas de diagnóstico y evaluar juegos de Windows en Mac. Aunque técnicamente puede utilizarse para intentar ejecutar juegos de Windows, no es una solución pensada para el usuario medio. Requiere terminal, dependencias, configuraciones manuales y conocimientos que no necesitamos cuando usamos CrossOver. Game Porting Toolkit es importante porque parte de sus tecnologías han ayudado a mejorar el ecosistema de compatibilidad en Mac.
Pero para jugar en casa no recomendamos instalarlo directamente salvo que tengamos experiencia con Wine, Homebrew y la terminal de macOS. ¿Y Boot Camp? Boot Camp era durante años la mejor solución para jugar en Mac. Permitía instalar Windows de forma nativa en un Mac Intel y arrancar directamente en el sistema de Microsoft. El problema es que Boot Camp no existe en los Mac con Apple Silicon.
Los Mac con procesadores M1, M2, M3, M4 y posteriores no pueden arrancar Windows x86 de forma nativa como hacían los modelos Intel. Por tanto, Boot Camp solo sigue siendo una opción para quienes mantengan un Mac Intel compatible. En esos equipos, instalar Windows mediante Boot Camp sigue ofreciendo una experiencia mucho más cercana a un PC gaming convencional, aunque dependeremos de los drivers disponibles y de la potencia gráfica del equipo. Steam Link y juego en remoto: la opción más sencilla para títulos exigentes Cuando un juego no funciona de forma nativa, no es compatible con CrossOver o necesita un anticheat que bloquea Wine y máquinas virtuales, la solución más cómoda puede ser no ejecutarlo realmente en el Mac.
Steam Link permite transmitir juegos desde un PC Windows a nuestro Mac a través de la red local. El juego se ejecuta en el ordenador Windows, mientras que el Mac recibe la imagen y envía nuestros controles. Es una buena alternativa para jugar desde un MacBook Air, un iMac o un Mac mini sin tener que preocuparnos por DirectX, arquitectura ARM, anticheat o compatibilidad. Eso sí, necesitaremos una buena red local, preferiblemente Ethernet en el PC y Wi-Fi 6 o superior en el Mac.
También podemos recurrir a servicios de juego en la nube compatibles con Steam cuando el juego esté disponible en ellos. Esto no sustituye a tener un PC propio, pero evita por completo los límites técnicos de macOS. Qué opción elegir según el tipo de juego Para juegos con versión nativa para macOS, lo mejor es instalar Steam normalmente y descargarlos desde nuestra biblioteca. Es la opción más estable, sencilla y con menos pérdida de rendimiento.
Para juegos de Windows para un jugador, indies, clásicos, estrategia o títulos sin anticheat, CrossOver es la alternativa que recomendamos probar primero. Para programas de Windows y juegos ligeros o antiguos, Parallels Desktop puede tener sentido, especialmente si ya necesitamos Windows por trabajo. Para juegos competitivos modernos con anticheat, grandes producciones exigentes o títulos incompatibles con Wine, lo más realista es usar un PC Windows, una consola o Steam Link desde otro ordenador. Y para Mac Intel antiguos, Boot Camp sigue siendo la alternativa más completa siempre que el modelo sea compatible y tengamos una GPU suficiente.