El economista Alejandro Grisanti, director socio‑fundador de Ecoanalítica, afirmó que Venezuela debería plantearse como objetivo alcanzar una inflación anual inferior al 6,3%, lo que implicaría regresar a un escenario de precios de un solo dígito. Aunque reconoció que la desaceleración reciente es una señal positiva, subrayó que el país aún enfrenta un deterioro significativo en el poder adquisitivo. Grisanti destacó que la inflación interanual —la que mide el impacto directo sobre el bolsillo— se ubica en 525%, lo que implica que “lo que costaba 1.000 bolívares el 1 de junio de 2025 hoy vale 6.250 bolívares”. Según el economista, los ingresos de la mayoría de los hogares no han crecido en esa proporción, por lo que la capacidad de compra continúa deteriorada.
Más leídas Gobierno venezolano y CAF exploran nuevas áreas de cooperación en turismo INTT anuncia jornadas de trámites vehiculares del 22 al 26 de junio en cuatro estados El debate sobre el reconocimiento facial: riesgos, usos y falta de regulación Inflación de 56% para los próximos 12 meses El economista explicó que, de acuerdo con las proyecciones de Ecoanalítica, la inflación de los próximos 12 meses podría ubicarse en 56%, una caída sustancial frente al 525% actual. De cumplirse ese escenario, “cada familia venezolana va a poder llevar más bienes y servicios a su casa”, afirmó en entrevista con el periodista César Miguel Rondón. Grisanti matizó, sin embargo, que la mejora no implica una situación favorable, sino una reducción del ritmo de deterioro. “No es que esto esté mejor, sino que está menos mal”, señaló. El economista atribuyó parte de la desaceleración a un aumento en la disponibilidad de divisas, producto de acuerdos recientes en el sector petrolero y de mayores ingresos externos.
Esto ha permitido al Banco Central de Venezuela vender más dólares al mercado y “reducir la inestabilidad” cambiaria. Aun así, Grisanti advirtió que persisten retrasos en reformas clave, como la unificación cambiaria, la flexibilización del encaje legal y la reactivación del crédito bancario. “Pensábamos que para mayo o junio íbamos a tener un solo tipo de cambio y un mercado cambiario más funcional. Eso no ha pasado”, afirmó. Según el economista, algunas de estas demoras responden a restricciones operativas y otras a decisiones de política económica que han pospuesto la estabilización que debería venir en los próximos meses.