Los patinetes eléctricos se han consolidado como la alternativa de transporte preferida por miles de usuarios gracias a su versatilidad, su bajo coste de mantenimiento y la comodidad de poder recargar sus baterías en cualquier enchufe doméstico. Y con el verano, parece que salen todavía más a las calles. Pero con la llegada del calor y temperaturas que rozan los 40 grados, aparecen riesgos que la mayoría de propietarios pasan por alto. Desplegar el cargador en espacios exteriores expuestos a la radiación solar directa, como terrazas, balcones o patios, puede transformar un hábito cotidiano e inocente en un siniestro doméstico de proporciones devastadoras.
Baterías y sol El núcleo energético de la práctica totalidad de los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) actuales está compuesto por celdas de iones de litio agrupadas en serie y paralelo. Estas baterías destacan por su excelente densidad energética, pero son extremadamente sensibles a las variaciones de temperatura. De hecho, el rango óptimo de funcionamiento y carga de estos componentes se sitúa estrictamente entre los 15 °C y los 25 °C. Cuando un usuario conecta el patinete a la corriente eléctrica a pleno sol en una terraza durante el verano en España, donde la temperatura ambiental puede superar fácilmente los 38 °C a la sombra y rozar los 50 °C por radiación directa sobre el aluminio del chasis, se desencadena un fenómeno conocido como embalamiento térmico.
La combinación del calor generado por el propio proceso electroquímico de la carga junto con la transferencia térmica exterior provoca que la temperatura interna de las celdas aumente de manera exponencial e incontrolable. Al sobrepasar el límite crítico de estabilidad del electrolito (generalmente fijado en torno a los 60 °C), los separadores poliméricos internos se funden, originando un cortocircuito interno. Cómo cargarlo en verano A diferencia de un incendio convencional provocado por madera, hierba seca, plantas o tejidos, las combustiones de las baterías de litio son de naturaleza química. Esto significa que la reacción genera su propio oxígeno a medida que se degrada, lo que produce una deflagración violenta con emisión de gases muy tóxicos, llamaradas tipo soplete y explosiones de celdas que son extremadamente difíciles de sofocar con métodos tradicionales.
Para evitar correr estos riesgos, sobre todo en nuestros hogares, lo más recomendable es seguir las siguientes pautas de forma estricta: - Climatización del entorno: El patinete debe cargarse obligatoriamente en estancias interiores secas, ventiladas y protegidas de la radiación solar directa. Si la habitación cuenta con aire acondicionado o ventilación cruzada, el riesgo de sobrecalentamiento disminuye de forma drástica. - El principio de la hora fresca: Se debe evitar a toda costa conectar el dispositivo durante las horas centrales del día (de 12:00 a 17:00). La ventana horaria idónea para la recarga es la nocturna o la primera hora de la mañana, cuando la inercia térmica del edificio y el ambiente es más baja. - Inspección del transformador: Los cargadores de mala calidad o no oficiales carecen de sistemas de corte automatizado por sobretemperatura. Utilizar siempre el hardware original del fabricante garantiza que el flujo de amperaje se detendrá si el circuito detecta una anomalía térmica.
Otro error importante es el de enchufar el patinete inmediatamente después de haberlo utilizado bajo el sol. Durante la marcha, el motor y la entrega de corriente ya someten a la batería a un estrés térmico considerable. Los manuales de ingeniería de marcas de referencia internacional estipulan que se debe respetar un tiempo de reposo mínimo de 30 a 45 minutos antes de conectar el transformador a la red eléctrica. ¿Y qué pasa con los patinetes eléctricos de alquiler? Pues del mismo modo, si están expuestos durante todo el día al calor, a la hora de alquilarle, sobre todo en una gran ciudad, su temperatura interior será tan alta que se correrían también los riesgos mencionados.
Por eso, siempre que se pueda, lo mejor es dejarlo a la sombra.