Lamine salió de titular ante Arabia y la selección española liquidó el partido en apenas 20 minutos. No fue solo él, pero dio otro tono. De la Fuente hizo cambios oportunos y el equipo notó una mejora evidente en determinación, rapidez y capacidad de intimación. El grupo aprendió la lección ante Cabo Verde y demostró, esta vez sí, una superioridad tan lógica como contundente.
El seleccionador prefirió sacar a Lamine en el titular. El jugador ya había dicho que no se veía para más de 45 minutos. Y jugó eso. Lo suficiente para inaugurar el marcador en el Mundial tras una sensacional asistencia de Oyarzabal.
El futbolista de la Real Sociedad jugó un partidazo en la media parte en la que estuvo en el terreno de juego. Ambos lograron los tres primeros goles de la selección que en 20 minutos ya había dejado claro lo que está dispuesta a hacer en este campeonato. Fue evidente que ante Cabo Verde hubo un exceso de confianza y faltó definición. Pero contra Arabia salieron todos muy mentalizados y Lamine aportó el toque de magia.
La entrada de Olmo también fue muy importante en el sistema de la selección. Su posición de enganche, de mediapunta, de ayuda al mediocampo y también delante con esa característica propia de buscar siempre la mejor salida aportó un plus al equipo español que siguió jugando de inicio con solo dos delanteros natos (Lamine y Oyarzabal) porque Baena ocupó la banda izquierda. La presión y la velocidad de la pelota mejoraron ostensiblemente en el segundo partido. En muchas ocasiones la selección robó el balón en el campo de Arabia y jugó con más verticalidad y sentido ante un equipo que también se cerró atrás como Cabo Verde, pero que se vio sorprendido por el ritmo y la capacidad de intimidación de la selección.
El primer disparo de Arabia entre los tres palos se produjo en el minuto 80. El camino ha quedado claro: solo vale la máxima intensidad y carácter y contar con los jugadores adecuados en cada encuentro. Esta no es una competición individual. Todos cuentan y todos suman, pero resulta evidente que la inclusión de Lamine en el equipo da otro tono.
Para la propia selección y para los rivales que deben poner más atención en defensa. De la Fuente ha sido rápido y ha conseguido que el desastre de Cabo Verde se quedara en una buena lección para picar a unos futbolistas que necesitan enfocarse en el partido a partido, porque un Mundial necesita eso: cortoplazo y cada encuentro es una final