La competencia por el control del espacio ya no se limita a colocar más satélites en órbita, llegar antes a la Luna o construir mejores sistemas de comunicaciones. El nuevo desafío consiste en aprender a moverse cerca de otras naves, observarlas, perseguirlas y, llegado el caso, impedir que cumplan su misión. La Fuerza Espacial de Estados Unidos asegura haber detectado una demostración especialmente llamativa de esa capacidad. Cinco objetos chinos maniobraron de forma coordinada alrededor de los demás en la órbita terrestre baja, ejecutando una especie de coreografía en la que cada movimiento parecía formar parte de una operación conjunta.
El general Michael Guetlein, entonces vicejefe de Operaciones Espaciales, describió lo observado con una expresión tomada directamente de la aviación militar: “combate aéreo en el espacio”. La comparación es espectacular, pero requiere una precisión importante. No se produjo ningún disparo, colisión ni ataque conocido. Lo que Estados Unidos observó fueron operaciones de encuentro y proximidad que también pueden utilizarse para inspeccionar, reparar, repostar o retirar satélites.
La preocupación nace de que las mismas capacidades tienen aplicaciones militares. Un “combate aéreo” en el vacío del espacio © Unsplash / Alex Shuper. Durante la Conferencia de Programas de Defensa McAleese, el general Michael Guetlein, vicejefe de operaciones espaciales de la USSF , afirmó haber observado un fenómeno sin precedentes : cinco objetos chinos maniobrando con precisión alrededor unos de otros, como si se tratara de una formación de combate. La descripción apunta a tres satélites experimentales Shiyan-24C y dos Shijian-6 05A/B , lanzados entre 2021 y 2023.
Según informes, estas unidades fueron destinadas a pruebas científicas y tecnológicas, pero su comportamiento sugiere una intención mucho más estratégica . Además, algunos de estos objetos parecen acercarse a activos espaciales estadounidenses, lo que ha disparado las alarmas en el Pentágono. Guetlein advierte que la diferencia tecnológica que antes separaba a EE.UU. de sus rivales se ha estrechado de manera crítica. Y esto ocurre mientras la USSF desarrolla capacidades para neutralizar sistemas enemigos, en un entorno donde la velocidad de respuesta ya no se mide en años, sino en horas.
Un nuevo tablero de juego orbital © Pexels / Pike-28. Las maniobras en el espacio no son comparables con las realizadas en tierra o aire. En ausencia de atmósfera, el movimiento de una nave requiere la expulsión de masa para generar impulso, lo que convierte cada maniobra en una operación costosa y limitada. El proyecto estadounidense Victus Haze tenía como objetivo ser el primer ensayo militar realista de combate espacial, pero según Guetlein, China ha tomado la delantera.
A esto se suman amenazas emergentes como satélites con brazos robóticos capaces de capturar naves enemigas , o la presencia rusa del Cosmos 2553 , un satélite con posible carga nuclear, concebido como disuasión orbital. Este nuevo escenario espacial ha transformado el concepto de “momento Sputnik” en una sucesión de episodios que evidencian que EE.UU. ya no es el único jugador dominante en el tablero . “Nuestros adversarios no respetan normas ni acuerdos”, señaló Guetlein, quien exige que se actúe con rapidez, incluso anticipándose a los movimientos del rival. Una nueva urgencia estratégica © Pexels / SpaceX. El contralmirante Michael Studeman lo resume sin rodeos: China avanza en el desarrollo de armas antisatélite que abarcan desde el deslumbramiento óptico hasta la destrucción cinética desde el suelo o el espacio .
Esta amenaza no es futura, es inminente. Guetlein, en un foro del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, ya había advertido que Estados Unidos necesita capacidades inmediatas: “Si un adversario actúa, debemos tener listas nuestras contramedidas, ya sea para demostrar fuerza o entender sus intenciones”. El reloj espacial corre, y por primera vez en décadas, el Pentágono admite que podría quedarse atrás . Lo que ocurre en órbita ya no es ciencia ficción: es un campo de batalla real.