En sesión extraordinaria, la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) aprobó por unanimidad a mediados de junio el amplio programa de reformas económicas, que introduce cambios sin precedentes. Las 176 propuestas presentadas al Legislativo por el primer ministro Manuel Marrero fueron votadas a mano alzada por más de 400 diputados, en busca de soluciones necesarias que sean implementadas sin dilación. Dicho paquete significa cambios que tendrán un impacto estratégico en el modelo económico y social cubano, concebidos como un ejercicio soberano para preservar las conquistas de la Revolución cubana sin renunciar al sistema socialista. Cuba vive actualmente horas difíciles, a causa fundamentalmente del recrudecimiento del bloqueo y la guerra económica del gobierno de Estados Unidos, el principal obstáculo para el desarrollo social y económico del país.
A lo largo de casi siete décadas, el genocida y arbitrario cerco estadounidense ha provocado daños multimillonarios a la economía cubana, además de su incalculable impacto humano, con vidas perdidas, carencias desmedidas y multiples afectaciones a la salud. Previo al análisis y la aprobación de los diputados de las transformaciones económicas y sociales fueron vistas y aprobadas en un pleno extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, la fuerza política dirigente de la sociedad y del Estado. Entre los objetivos expuestos por el jefe de Gobierno está perfeccionar la planificación de mediano y largo plazos, enfocada en el diseño del desarrollo, priorizando los equilibrios macroeconómicos. Un novedoso propósito es incorporar en las proyecciones del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, así como en las estrategias de desarrollo provincial y municipal las actividades económicas, comerciales y de servicios de los actores económicos no estatales o privados.
Igualmente, se plantea transitar hacia un modelo de planificación financiera, en el cual el Estado abandone progresivamente la distribución física de los recursos, mientras se da mayor participación a los mecanismos de mercado. Las empresas estatales de Cuba accederán de forma descentralizada a insumos, divisas y otros recursos para su producción a través de mecanismos de mercado. Por otro lado, el encargo estatal se ejecutará mediante un esquema contractual entre entidades oferentes y demandantes. También, el proceso de planificación deberá tener presente la satisfacción de las demandas del mercado interno.
Se prevé además mantener los balances fundamentales de la economía (agroalimentarios, divisas, energéticos y el presupuesto del Estado) como instrumentos de diagnóstico, anticipación y corrección de políticas. Por otro lado, se amplían los límites de aprobación de las inversiones a partir de la descentralización de la facultad a empresas estatales, sociedades mercantiles o de inversión extranjera en función de sus capacidades financieras y acceso a recursos. El presidente Miguel Díaz-Canel destacó que la planificación central no tendría la función de administrar la economía, sino de crear un ambiente institucional y normativo adecuado para que las empresas y los trabajadores estén estimulados en producir bienes y prestar servicios de calidad y con eficiencia. Definitivamente -acotó el jefe de Estado- tenemos que lograr que el plan se construya desde abajo con la participación de los trabajadores. arc/abm