A veces lees acusaciones de hechos terribles pero que al mismo tiempo representan repercusiones tan menores que casi es imposible comprender su valor. En el distrito norte de California se presentó el mes pasado una demanda, y si le crees al estudio jurídico Brithem LLP , la organización sin fines de lucro de Toyota llamada Toyota Mobility Foundation (TMF) dirigida por ejecutivos de Toyota, le robó secretos a la compañía de triciclos eléctricos que opera en Zimbabwe y tiene sede de isla de Mauricio para dárselos a una compañía de África de modo que pudiera sacar rédito de ello en tanto que Toyota (supuestamente) afectó su imagen de benefactora. Según el New York Times, Mobility for Africa es la creadora de un triciclo eléctrico llamado Hamba, un vehículo lento de tres ruedas con un alcance de 96 km ideal para transportar bienes agrícolas por senderos de tierra desde los hogares hasta los mercados. La compañía está encabezada por Shantha Bloemen de Sudáfrica.
Bloemen le dijo al Times que su compañía tiene solo 300 Hambas. Mobility for Africa brinda la infraestructura para cargar las baterías de los triciclos y los ofrece en leasing, aparentemente a mujeres como principales beneficiarias. La Hamba tiene una cama al estilo de las camionetas y puede cargar “unos 400 kg de cargas, con un asiento en forma de banco para mujeres que visten faldas”. La TMF se interesó, según el Times, y “creó un programa piloto en Kenia que utilizó el modelo de Mobility for Africa y describió el programa como una asociación con la organización de Bloemen, según la demanda”.
Pero Bloemen afirma que la TMF también le dio la propiedad intelectual de Hambas a Exa Innovation Studio de Los Ángeles, supuestamente permitiéndole formar otra compañía en Kenia: Songa Mobility, que fabrica triciclos eléctricos con asiento de banco y camas al estilo de las camionetas. Detalle de la demanda El Times cita la demanda así: “La solución comercializada por Songa Mobility es virtualmente idéntica al programa (Mobility for Africa) desarrollado y compartido [con Exa]”. El Times dice que de acuerdo al texto de la demanda Mobility for Africa tenía un contrato con la TMF que específicamente indicaba que conservaba la propiedad intelectual, prohibiendo que Toyota lo compartiera con otras entidades. Dice también que las acciones de la TMF han dificultado que Mobility for Africa recaudara fondos y pudiera ampliarse más allá de Zimbabwe según lo planeado.
Hay que señalar que todos estos triciclos eléctricos son – al menos visualmente – similares a vehículos de bajo costo que están disponibles fácilmente mediante proveedores de China. La Toyota Mobility Foundation le dijo al New York Times que estaba “al tanto de la situación e investigando”, y se negó a ofrecer más comentarios.