Ecuador sufrió apagones masivos por depender de una represa china que falló en la sequía, y ahora le pide a China 400 millones de dólares para construir energía solar

Ecuador sufrió apagones masivos por depender de una represa china que falló en la sequía, y ahora le pide a China 400 millones de dólares para construir energía solar

En el otoño de 2024, Ecuador entró en crisis. Las sequías provocadas por El Niño vaciaron los embalses que alimentan la red eléctrica del país, y la represa Coca Codo Sinclair, que sola aporta el 30% de la generación nacional, no pudo compensar la caída. El resultado fueron apagones de hasta 14 horas diarias que afectaron a hogares, hospitales e industrias durante semanas. Lo irónico del caso es que Coca Codo Sinclair fue construida precisamente por la empresa estatal china PowerChina, financiada con préstamos del Eximbank de China, y lleva años operando por debajo de su capacidad por problemas técnicos documentados.

Ahora Ecuador le pide a la misma empresa que construya la salida. En 2025, el gobierno del presidente Daniel Noboa acordó con PowerChina una inversión de 400 millones de dólares para desarrollar proyectos solares y de almacenamiento de energía. Ese paquete forma parte de un plan más amplio de aproximadamente 1.000 millones de dólares que incluye también financiamiento español y garantías del Banco Interamericano de Desarrollo, según informó Rio Times Online en su cobertura del acuerdo. El objetivo es agregar más de 600 megavatios de capacidad solar con baterías de respaldo para 2026 y 2027.

Por qué Ecuador necesita urgentemente diversificar su electricidad © Shad Meeg Unsplash El problema estructural de Ecuador es claro: el país depende en exceso de la hidroelectricidad en un contexto de sequías cada vez más frecuentes e intensas por el cambio climático . Según la Agencia Internacional de Comercio de Estados Unidos, la demanda eléctrica crece a un ritmo de 360 megavatios por año, pero desde 2020 prácticamente no se han añadido nuevas plantas de generación. La Administración de Regulación y Control de Electricidad (ARCONEL) advierte de que sin inversión urgente, los cortes de energía podrían repetirse cada temporada seca. La energía solar ofrece una ventaja concreta frente a la hidroelectricidad en este contexto: no depende del caudal de los ríos ni de las lluvias.

Ecuador tiene una irradiación solar favorable en varias regiones, especialmente en la Costa y en zonas de la Sierra, lo que la convierte en una fuente complementaria natural. Añadir baterías de almacenamiento resuelve además el problema de la intermitencia nocturna, uno de los argumentos históricos contra la expansión solar. China cambia de modelo en América Latina: del petróleo y hormigón a los paneles solares © Biel Morro Unsplash El acuerdo ecuatoriano forma parte de un patrón más amplio que analistas del Center for Strategic and International Studies (CSIS) vienen documentando: China está reorientando gradualmente sus inversiones energéticas en América del Sur , alejándose de los grandes proyectos hidroeléctricos y de extracción de hidrocarburos que dominaron la primera fase de su expansión regional, hacia infraestructura de energías renovables. En Ecuador, eso implica que la misma empresa responsable de Coca Codo Sinclair asume ahora proyectos solares, un giro que el propio CSIS describe como un cambio notable en el modelo de compromiso chino con la región.

Este pivote no ocurre solo en Ecuador. En El Salvador, PowerChina cerró en abril de 2025 el contrato para construir la planta solar Conchagua de 30 megavatios en la bahía de La Unión, que generará unos 71 gigavatios-hora al año y reducirá emisiones en 50.000 toneladas métricas. En Abu Dabi, la empresa opera el proyecto PV3 Al Ajban de 1.500 megavatios, actualmente el mayor contrato de construcción solar que PowerChina tiene en el extranjero. El patrón es el mismo: ingeniería, aprovisionamiento y construcción de infraestructura solar llave en mano.

Las advertencias que el entusiasmo no debería ignorar El historial de la relación energética entre China y Ecuador invita a la cautela. El caso de Coca Codo Sinclair es emblemático: concebida como un proyecto de energía limpia y barata que transformaría la matriz eléctrica del país, la represa acumuló demoras, problemas técnicos, denuncias de corrupción y finalmente un rendimiento muy por debajo de las proyecciones originales. Según un análisis de la Asamblea Nacional ecuatoriana citado por CSIS, los acuerdos de venta anticipada de petróleo a China en condiciones desfavorables le habrían costado al país unos 5.000 millones de dólares en ingresos que no recibió. Los proyectos solares son tecnológicamente más simples y menos susceptibles a los problemas que afectaron a la hidroeléctrica, pero la dependencia estructural de un solo proveedor estatal extranjero para infraestructura crítica es una variable que varios gobiernos latinoamericanos han aprendido a gestionar con más cuidado.

Ecuador, en cualquier caso, necesita la energía. Y China, en este momento, está dispuesta a proveerla en formato solar.