Bloomberg Línea — Brasil, México y Colombia figuran entre las economías que enfrentan mayores desafíos para estabilizar sus niveles de deuda pública, según un informe de Oxford Economics que concluye que un número creciente de países ha caído en “agujeros fiscales” de los que será difícil salir sin ajustes prolongados y políticamente costosos. Ver más: Así recomienda invertir UBS de cara al segundo semestre: acciones, bonos y más IA La firma analizó 46 economías desarrolladas y emergentes mediante el indicador de balance primario estabilizador de deuda (DSPB, por sus siglas en inglés), una métrica que calcula el saldo fiscal primario necesario para evitar que la relación deuda/PIB continúe aumentando en el mediano plazo. El indicador incorpora variables como crecimiento económico, tasas de interés reales, nivel de endeudamiento, composición de la deuda y movimientos cambiarios. El estudio concluye que más del 25% de las economías analizadas necesita mantener superávits primarios de forma indefinida para estabilizar su deuda, mientras que alrededor del 10% requiere superávits superiores al 1% del PIB de manera permanente.
Gabriel Sterne, responsable de investigación global de mercados emergentes de Oxford Economics, y Felipe Camargo, economista jefe global de la firma, sostienen que “Brasil es la mayor preocupación”, porque “su superávit primario requerido está cerca del umbral del 3% por encima del cual la historia sugiere que el apoyo político a los esfuerzos correctivos se vuelve extremadamente frágil”. Brasil encabeza la lista de vulnerabilidad fiscal Los cálculos de Oxford Economics muestran que Brasil registra actualmente un DSPB cercano al 3% del PIB, el nivel más elevado entre las principales economías incluidas en la muestra. La firma considera que ese rango se aproxima a una zona crítica, ya que históricamente los gobiernos encuentran crecientes dificultades políticas para sostener durante largos períodos los ajustes necesarios. Detrás de Brasil aparece un grupo de economías que también necesita mantener superávits primarios persistentes para estabilizar la deuda.
Entre ellas figuran Italia, Japón, Sudáfrica, México y Colombia. Sterne y Camargo señalan que “Italia, Japón, Sudáfrica, México y Colombia están en la categoría de desgaste fiscal prolongado, con DSPB superiores al 1%”. El informe añade que “Turquía, España, Reino Unido, Bélgica, Francia, Perú y Canadá también necesitan mantener superávits primarios de forma indefinida”. → Suscríbete al newsletter Línea de Mercado, una selección de Bloomberg Línea con las noticias bursátiles más destacadas del día. La evolución desde 2020 refleja, además, un deterioro significativo.
El gráfico elaborado por Oxford Economics muestra que Brasil, Colombia y México presentan necesidades de ajuste fiscal mayores que las observadas antes de la pandemia, aunque el empeoramiento ha sido especialmente pronunciado en varias economías desarrolladas. El informe destaca que la mediana de las posiciones fiscales todavía no resulta alarmante a escala global. Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad se esconde un grupo creciente de países cuya dinámica de deuda exige correcciones permanentes para evitar que el endeudamiento continúe aumentando. La disciplina del mercado no ha sido suficiente Uno de los hallazgos centrales del estudio es que los altos costos de financiamiento no han logrado forzar los ajustes fiscales necesarios en varias economías emergentes.
Brasil, Colombia, México y Sudáfrica llevan años acumulando vulnerabilidades fiscales. Durante ese período, los mercados han impuesto tasas de interés elevadas que han encarecido el financiamiento soberano, pero la presión no ha derivado en políticas capaces de devolver la deuda a una trayectoria estable. Los economistas afirman que “los altos rendimientos han contenido los excesos fiscales, pero la disciplina del mercado todavía no ha impuesto suficiente dolor para forzar políticas compatibles con la estabilidad de la deuda”. Para Oxford Economics, esta situación ayuda a explicar por qué varios mercados emergentes han permanecido durante buena parte de la última década dentro de estos agujeros fiscales y, en algunos casos, han profundizado su deterioro en los últimos años.
El contraste con las economías desarrolladas responde a una trayectoria diferente. Durante años, muchos gobiernos avanzados pudieron financiar déficits elevados gracias a tasas reales excepcionalmente bajas. Tras la pandemia, el aumento de los rendimientos globales elevó los costos del servicio de la deuda y deterioró con rapidez los indicadores de sostenibilidad fiscal. La firma considera que el deterioro posterior al Covid-19 ha sido más severo en las economías desarrolladas que en los mercados emergentes, tanto en promedio como entre los países más vulnerables de cada grupo.
Un ajuste largo y con pocos precedentes La investigación también revisa experiencias históricas de consolidación fiscal sostenida y concluye que los casos exitosos son escasos. Según la base de datos elaborada por Oxford Economics y el FMI, sólo un reducido número de gobiernos ha logrado mantener durante años superávits primarios elevados. Irlanda sostuvo durante dos décadas un superávit promedio equivalente al 3,7% del PIB, Bélgica lo hizo durante 19 años con un promedio del 4,1%, mientras que México mantuvo durante 19 años un superávit promedio del 4%. Brasil aparece entre los antecedentes identificados por la firma, con un superávit primario promedio de 3,5% del PIB entre 2004 y 2008.
Sin embargo, la experiencia histórica muestra que sostener este tipo de esfuerzos fiscales suele requerir largos períodos de disciplina presupuestaria. Oxford Economics también rechaza la idea de que los gobiernos puedan resolver fácilmente sus problemas de deuda mediante inflación. Entre 2020 y 2023, la inflación erosionó deuda equivalente al 3,7% del PIB en los mercados emergentes y al 7,3% del PIB en las economías avanzadas, pero el proceso estuvo acompañado por costos económicos elevados, entre ellos menor crecimiento, mayores cargas financieras y pérdidas patrimoniales asociadas a la caída de los precios de los bonos. La conclusión del informe apunta a que las alternativas rápidas son limitadas.
Tras analizar quince años de datos y episodios históricos desde la década de 1980, la firma sostiene que una vez que el DSPB entra en terreno positivo, las mejoras fiscales sostenidas suelen requerir crisis severas o circunstancias especialmente favorables. La evolución futura de Brasil, México y Colombia dependerá de su capacidad para generar superávits primarios consistentes en un contexto de costos de financiamiento todavía elevados y crecientes exigencias sobre las cuentas públicas.