La cámara de Ahmad Wesah ya no volverá a grabar. El camarógrafo de Al Jazeera fue asesinado ayer noche en un ataque sionista israelí, convirtiéndose en una nueva víctima de una guerra que también ha golpeado con dureza al periodismo. Su muerte llega apenas dos meses después de que su hermano, el corresponsal Mohamed Wesah, fuera asesinado por otro ataque israelí. La tragedia de la familia Wesah parece escrita por la misma guerra que ambos se empeñaron en documentar.
Dos hermanos, dos periodistas, dos vidas dedicadas a mostrar el sufrimiento de Gaza al mundo. Tras perder a Mohamed, Ahmad decidió continuar, con el legado y la voz de su hermano. Ahmad pronunció unas palabras que hoy conmueven aún más. Aseguró que, si el régimen ocupante quería silenciar sus voces y apagar sus cámaras, ellos seguirían encendiendo nuevas cámaras.
Era una promesa de resistencia, una declaración de que la verdad seguiría encontrando quien la contara. Ahora la cámara de Ahmad también ha sido silenciada. Ahmad ha corrido la misma suerte que Mohamed. Sin embargo, quienes lo conocieron aseguran que su mensaje sigue vivo.
Su muerte eleva a más de 260 el número de periodista asesinados en Gaza desde el inicio de la guerra. Hace dos meses Ahmad lloraba la muerte de su hermano Mohamed y prometía que ninguna bomba lograría apagar la verdad. Hoy es él quien ha sido asesinado. La cámara que sostuvo para mantener viva la voz de su hermano ha quedado en silencia.
Sin embargo, sus palabras no morirán y su legado continuará estando presente. Huda Hegazi, Gaza frr/tqi