China ha puesto en operación, antes de lo previsto, la mayor instalación de almacenamiento de energía con baterías de flujo de vanadio del país; un proyecto clave en su estrategia de expansión de energías renovables y reducción de emisiones contaminantes. La nueva infraestructura es considerada un avance significativo en el desarrollo de tecnologías de almacenamiento energético de larga duración. Las baterías de flujo de vanadio destacan por su alta seguridad, durabilidad y capacidad de escalabilidad; lo que las convierte en una alternativa estratégica para sistemas eléctricos basados en fuentes renovables. El proyecto está conectado a una planta solar de 100 megavatios y cuenta con una potencia de almacenamiento de 200 megavatios; además de una capacidad total de 1 millón de kilovatios-hora, lo que le permite gestionar grandes volúmenes de energía de manera eficiente.
China acelera la transición verde con innovadora tecnología de baterías de larga duración La puesta en marcha de esta planta confirma la viabilidad de las baterías de flujo de vanadio para su uso a gran escala en sistemas de energía renovable, especialmente en combinación con fuentes como la energía solar. En términos de impacto ambiental y energético, se estima que la instalación podrá generar alrededor de 1.720 millones de kilovatios-hora al año, lo que contribuirá a un ahorro de aproximadamente 519.000 toneladas de carbón estándar y a la reducción de cerca de 1,424 millones de toneladas de dióxido de carbono anuales. Con este proyecto, China refuerza su liderazgo en innovación energética y avanza en su objetivo de construir un sistema eléctrico más limpio, eficiente y sostenible a largo plazo.