Mientras muchos celebran el Día del Padre rodeados de sus seres queridos, en Tipitapa vive un hombre que todos los días da una lección de valentía. Se trata de don Juan Ramón Jonkson, un artesano de 64 años que, pese a la pérdida de sus dos piernas y a las dificultades económicas; nunca ha dejado de luchar por salir adelante y llevar el sustento a su hogar. La vida le puso una prueba difícil, pero jamás logró vencer su espíritu. Desde su humilde vivienda, ubicada en el barrio San Jorge, km 19 ½ de la carretera vieja Tipitapa–Managua; don Juan Ramón transforma pedazos de cuerina y materiales sencillos en artesanías que luego sale a vender para ganarse honradamente el pan de cada día. - Lee también: “Lo extraño”, “me cuidó” y “no lo conocí”: Sondeo revela lo que la gente piensa de sus padres «Siendo una persona discapacitada, yo no me quedé así; ya tengo más de 40 años de elaborar estas artesanías.
Yo quiero ser de las personas que, aun con su discapacidad, no se afligen; me siento el hombre más feliz del mundo», dijo Juan Ramón Jonkson. Su silla de ruedas, desgastada por los años y el constante uso, es testigo de cada recorrido que realiza bajo el sol, visitando barrios y calles en busca de clientes. A pesar de las limitaciones físicas y de las carencias económicas, este padre ejemplar se niega a quedarse de brazos cruzados. Un alma pura en Don Juan Ramón Cada llavero, pulsera o pieza artesanal que sale de sus manos lleva consigo una historia de sacrificio, perseverancia y amor por su familia.
Para él, rendirse nunca ha sido una opción. «Ha sido un buen padre, hemos salido adelante. Nosotros comenzamos de la nada, no teníamos casa; venimos de Estelí a Managua y fue difícil la vida, pero gracias a Dios hemos salido adelante, más ahora él con su discapacidad. Tenemos que luchar mucho para poder seguir»; expresó Cándida Rosa Morales, esposa de Jonkson. Quienes lo conocen destacan su humildad, su espíritu trabajador y las enormes ganas que tiene de seguir adelante.
Sin embargo, las condiciones en las que vive y trabaja hacen que cada día sea un desafío aún mayor. «Siempre lo montamos al ‘roco’ (señor); ahí siempre le damos ride a San Benito, y me parece bien que todos los buseros sean iguales y que lo lleven siempre. Él se ve que es un padre esforzado»; dijo Roberto Bonilla, busero. Busca una mejor silla de ruedas Hoy, más que compasión, don Juan Ramón necesita oportunidades para continuar siendo independiente. Una silla de ruedas en mejores condiciones le permitiría movilizarse con mayor seguridad y seguir llevando sus artesanías a quienes valoran el fruto de su esfuerzo.
La historia de Don Juan Ramón nos recuerda que existen héroes silenciosos que no aparecen en los libros ni en las pantallas, pero que todos los días libran grandes batallas con dignidad y una sonrisa. A sus 64 años, Don Juan Ramón continúa luchando con la misma determinación de siempre. Su silla de ruedas muestra el paso del tiempo, pero sus ganas de trabajar; de salir adelante y de seguir siendo un ejemplo para su familia permanecen intactas. Apoyo para este señor Si usted desea tenderle una mano, puede apoyarlo con una silla de ruedas nueva o con ayuda económica que le permita continuar desarrollando su trabajo artesanal.
Las personas interesadas en colaborar pueden comunicarse al 7767-5648. Este Día del Padre, su historia nos recuerda que las mayores limitaciones no están en el cuerpo, sino en renunciar a los sueños.