Bloomberg Línea — El nuevo Gobierno recibirá un déficit fiscal equivalente al 6,7% del PIB en 2026 y, en ausencia de una reforma tributaria y de recortes en el gasto, el desbalance aumentaría hasta 7,5% del PIB en 2027, según el informe “Colombia: Fiscal”, elaborado por Investigaciones Económicas y Análisis de Mercados del Banco de Bogotá. El documento sostiene que la situación que heredará la Abelardo De la Espriella, elegido este domingo como primer mandatario, es “crítica” debido a las elevadas presiones de gasto y un recaudo tributario insuficiente. De acuerdo con el informe, “la tarea fiscal inicia tan pronto como en 2026 con un recorte de gasto y la aprobación de un proyecto de reforma tributaria”. Así mismo, advierte que “ajuste fiscal requiere una labor titánica” y que el cumplimiento de las metas oficiales dependerá de una combinación de mayores ingresos, reducción del gasto y medidas que impulsen el crecimiento económico.
Un escenario crítico El Banco de Bogotá señala que la actualización del Marco Fiscal de Mediano Plazo reconoce un escenario de ingresos más realista para 2026, pero considera que las previsiones de gasto son poco creíbles. Según el análisis, “suponiendo un recorte de gasto de COP$16,3 billones por la caída de la Ley de Financiamiento, la suspensión de la emergencia económica y la no consecución de nuevos ingresos corrientes, el gasto primario estaría COP$31 billones por encima de la previsión de Hacienda”. En consecuencia, la entidad proyecta que el balance primario en 2026 sería equivalente al 3,5% del PIB, nivel similar al observado en 2025. El informe añade que para 2027 el Ministerio de Hacienda espera medidas que incrementen el recaudo en 1,4% del PIB y un ajuste del gasto equivalente a 1,7% del PIB, porcentaje que aumentaría hasta 3,5% del PIB hacia 2030. “Claramente el ajuste fiscal requiere de una labor titánica”, señala el documento.
Petróleo e inflación más arriba El análisis destaca que el Ministerio de Hacienda modificó sus proyecciones macroeconómicas para incorporar mayores precios del petróleo derivados de la prolongación del conflicto en Medio Oriente, así como presiones inflacionarias más altas. Según el Banco de Bogotá, “Hacienda es cauto con el supuesto de precios de petróleo dado que la EIA espera un precio mayor”. A su vez, indica que “el escenario de inflación es optimista en la medida que se ubica por debajo de lo estimado por el consenso de analistas”. La entidad sostiene que una inflación más elevada implicaría mayores pagos de intereses por la indexación de los TES UVR, aunque también mejoraría algunos indicadores fiscales medidos como porcentaje del PIB debido al mayor crecimiento nominal.
Respecto al petróleo, el informe señala que “la materialización de mayores precios del crudo podría traducirse en mayores ingresos fiscales para el Ejecutivo en 2026 y 2027”, aunque también podría incrementar el gasto por el eventual aumento del déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Metas 2026 y 2027 El Banco de Bogotá considera que la meta de ingresos para 2026 es razonable y que existe incluso la posibilidad de obtener recursos superiores a los previstos. “Dado eso, concluimos que, en 2026, si bien el Gobierno cumplirá la meta de ingresos, está la posibilidad de una sorpresa al alza entre COP$2,0 billones y hasta COP$5,0 billones”, dice el documento. No obstante, la situación cambiaría en 2027. El Ministerio de Hacienda estima que sin una reforma tributaria estructural los ingresos de la Nación alcanzarían 15,9% del PIB, cifra inferior a la de 2026.
El informe atribuye esa reducción a la terminación de la emergencia económica, menores ingresos provenientes del comercio exterior y una menor dinámica económica. Además, destaca que desde 2019 se han aprobado tres reformas tributarias y que, pese a ello, el recaudo pasó de 14% del PIB a 14,7% del PIB en 2025. “En otras palabras, tres reformas aumentaron el recaudo en menos de 1% del PIB. Así, una reforma que recaude 1,4% del PIB luce ambicioso”, sostiene el análisis. Menos beneficios Para aumentar el recaudo, el Banco de Bogotá considera que las alternativas no deberían limitarse a elevar las tarifas tributarias. “Las alternativas para aumentar el recaudo por parte del nuevo Gobierno tendrán que ir más allá de incrementar las tarifas tributarias”, afirma el documento.
La entidad plantea reformas dirigidas a reducir el gasto tributario generado por exenciones, deducciones y tratamientos especiales. Según Hacienda, ese gasto tributario se aproxima al 8,9% del PIB. También señala que deben impulsarse sectores estratégicos. “Medidas orientadas a estimular el crecimiento, en especial de sectores clave para el recaudo como el minero energético, constructor y financiero, deben sumarse también”, indica. El ajuste del gasto superaría el 2% del PIB El informe sostiene que el cumplimiento de las metas fiscales requerirá un ajuste significativo del gasto primario. “Pese a no ser explícito, cumplimiento de metas fiscales requiere ajuste de gasto primario de más de 2% del PIB en el corto plazo y más de 3% del PIB en el mediano plazo”, señala.
Según el Banco de Bogotá, el supuesto de recorte del gasto asciende a COP$30,8 billones y quedará en manos del nuevo Gobierno. La entidad considera improbable que esa reducción pueda ejecutarse en los últimos meses del año. “Dado que el 46% del PGN ya se encuentra comprometido, y a agosto lo estará casi un 70%, es poco probable que en cuatro meses el nuevo Gobierno haga un recorte de gasto de COP$31 B por manejo del PAC”, afirma. El análisis estima que el gasto primario terminaría 2026 en 19,5% del PIB y no en 17,7% como proyecta Hacienda. Asimismo, indica que para estabilizar el gasto alrededor de 17,2% del PIB sería necesaria “una reforma y/o medidas de reducción del gasto por algo cercano a 3,5% del PIB en el mediano plazo, una labor titánica dada la tendencia inercial de aumento del gasto primario”.
Los intereses volverían a superar el 4% del PIB Otro de los elementos destacados por el informe es el incremento previsto en los pagos por intereses de la deuda. Después de haber descendido a 2,8% del PIB en 2025, la entidad prevé que los intereses aumenten hasta 3,2% del PIB en 2026 y 3,9% en 2027. “A partir de 2028 nuevamente supere el 4,1% del PIB”, señala el estudio. Debido a los importantes vencimientos de deuda programados entre 2027 y 2030, el Banco de Bogotá considera que la próxima administración tendrá que continuar con las operaciones de manejo de deuda. “Crédito Público dejó sembrado al nuevo Gobierno la labor de hacer múltiples y cuantiosas OMD que le permitan reducir el riesgo de refinanciación, pero, además, disminuir el gasto intereses dada la expectativa de menores tasas de interés”, afirma. Déficits esperados El escenario central elaborado por Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá contempla que los ingresos cumplan las metas y que el gasto primario supere en COP$31 billones lo previsto.
Bajo ese escenario, “el déficit fiscal primario del Gobierno en el presente año sería de 3,5% del PIB, consistente con un déficit fiscal total de 6,7% del PIB”. Para 2027, en ausencia de una reforma tributaria, el déficit primario sería de 3,6% del PIB y, al sumar el gasto por intereses, el déficit total alcanzaría 7,5% del PIB. “Después de los cálculos realizados por IE, de forma implícita, Hacienda está dejando en las manos del nuevo Gobierno un ajuste fiscal total de 5% del PIB en el mediano plazo”, agrega el documento. Persisten problemas de caja El informe concluye que el próximo Gobierno heredará problemas de liquidez y deberá mantener diferentes mecanismos de financiación. “El MFMP deja claro que el menor gasto en intereses y el bajo costo de las OMD fue temporal en 2025 y, desde 2026, empezaron a presionar las finanzas públicas”. Además, sostiene que “el nuevo Gobierno heredará un persistente problema de caja si no implementa ajustes para corregir la situación”.
El análisis señala que las necesidades de financiación en 2026 ascenderán a COP$150,5 billones y anticipa necesidades adicionales por otros COP$31 billones. “Probablemente, serán cubiertas con las nuevas técnicas implementadas por Crédito Público: 1) TCO, 2) Canjes de TCO por TES; 3) mega subastas de TES; 4) colocaciones directas; y 5) operaciones de tesorería, entre otras”. Para 2027, el Banco de Bogotá estima necesidades de financiación por COP$130,4 billones y advierte que podrían ser COP$50 billones superiores si no se adoptan medidas para elevar los ingresos o reducir el gasto. Según el informe, este panorama “reafirma la visión de Banco de Bogotá de que la ingeniería financiera de Crédito Público seguiría”.