Faro del Morro de La Habana, atractivo de Cuba

Faro del Morro de La Habana, atractivo de Cuba

Desde lo alto del peñasco que custodia la entrada de la bahía, el Faro del Castillo de los Tres Reyes del Morro lleva casi dos siglos guiando a los navegantes. Pero su historia como punto de vigilancia se remonta mucho más atrás, al siglo XVI, cuando en ese mismo lugar se instalaron vigías para avistar corsarios y piratas. La primera construcción documentada data de 1563, cuando el gobernador Diego de Mazariegos mandó edificar una torre de cal y canto sobre el llamado Morro. En 1764, tras la toma de La Habana por los ingleses y la posterior recuperación española, la torre del castillo comenzó a funcionar como faro, iluminado entonces con leña y velas.

El faro que hoy conocemos no es aquel primitivo. En 1844 se demolió la vieja torre y se levantó la actual, de piedra maciza y forma troncocónica, bajo la dirección del Cuerpo de Ingenieros del Ejército. El 8 de diciembre de ese año se colocó la primera piedra en una ceremonia presidida por el gobernador Leopoldo O’Donnell. La torre tiene 25 metros de altura, paredes de 7,5 pies (2,286 metros) de grosor en su base y una escalera de caracol de mármol con 117 peldaños que conduce a la cima, desde donde se divisa una vista imponente de la ciudad y el mar.

Su primer destello se encendió el 24 de julio de 1845, a las 19:30 horas local, en celebración del natalicio de la reina madre María Cristina de Borbón. El equipo luminoso, adquirido en la Exposición Industrial de París de 1844, incorporaba los innovadores lentes del sistema Fresnel, una revolución para la señalización marítima de la época. Hoy, el faro emite dos destellos blancos cada 15 segundos, visibles hasta 48 kilómetros de distancia, y su mecanismo -una maquinaria tipo reloj de origen francés- sigue funcionando. En 1945 fue electrificado, y en 1982, como parte del sistema de fortificaciones de la ciudad, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

El Faro del Morro no es solo un símbolo de La Habana: es un testigo de piedra y luz que, noche tras noche, sigue guiando a quienes lleguen al puerto. mem/rfc