Fernando González Cruz: con letras de oro en Tailandia

Fernando González Cruz: con letras de oro en Tailandia

Desde Gran Canaria emerge la confirmación de una justicia largamente postergada, ahora materializada en registros oficiales que legitiman su paso por el célebre campamento durante la primavera de 2014, donde el rigor no era discurso sino norma. “Es para mí, tras el tiempo transcurrido, un inmenso honor y sentimiento en memoria de esos momentos que marcan las circunstancias sin dejar huella, excepto las que llevamos entre nosotros mismos”, confesó en exclusiva a Prensa Latina. Esta nueva resolución de reconocimiento cobra un valor excepcional al comparar la dureza de la vieja escuela frente a la actual comercial turística de Tailandia. La documentación recuperada no solo ordena cifras y fechas, sino que certifica una rutina de más de seis horas diarias de entrenamiento en disciplinas ancestrales como Muay Thai, Muay Boran, Krabi-Krabong, el bloque de MMA Pro Sparring, boxeo y brazilian Jiu-Jitsu, las sesiones de Technique Drills (derribos y transiciones) y la dureza del suelo en las clases de BJJ Gi Only, bajo condiciones de exigencia extrema. El aval del legendario Ring 1, reservado a la élite mundial, confirma que González Cruz, hoy conferencista y ganador de la Medalla al Mérito Deportivo de su Telde natal, no fue un visitante más, sino un competidor de pleno derecho que, por contundencia y técnica, se abrió paso en la jerarquía más estricta del combate profesional.

Aquella travesía incluyó además su participación en veladas populares en las calles de Phuket, donde el lenguaje fue el cuerpo mismo, obligado a comunicarse sin palabras —por no conocer el idioma— en un entorno ajeno y desafiante. “Poder leer y recibir, cuando menos lo esperas, el reconocimiento y el apoyo de nuestras luchas y batallas deportivas es el mayor trofeo que puede recibir cualquier ser humano en el tiempo vivido”, añadió. Pero la épica no concluye en el ring, también está en la batalla paralela justo al finalizar su trayectoria deportiva en ese país asiático, cuando el luchador sufrió una infección severa por estafilococos debido al desgaste físico y las heridas acumuladas en la lona, que puso en riesgo su vida y que logró superar en soledad, lejos de casa y bajo un clima tropical implacable. Hoy, con esta legalización asiática, su huella deja de ser relato para convertirse en historia certificada, blindada en los registros oficiales y escrita definitivamente con letras de oro en la memoria de las artes marciales de Canarias. «Desde aquí quiero agradecer a Prensa Latina por compartir y hacer público esta gran satisfacción que recibo en estos momentos”, expresó González Cruz al final de la conversación. mem/blc