Fitch ve desafíos para que Chile cumpla su meta fiscal y mantenga la deuda bajo control

Fitch ve desafíos para que Chile cumpla su meta fiscal y mantenga la deuda bajo control

La agencia calificadora Fitch Ratings señaló que las metas fiscales de mediano plazo anunciadas por el Gobierno de Chile reflejan los desafíos que enfrenta la administración de José Antonio Kast para avanzar con su programa de consolidación fiscal, en un contexto de menor margen fiscal, expectativas de crecimiento elevadas y restricciones para reducir el gasto. Según un informe publicado este martes, Fitch considera que los nuevos objetivos oficiales son, en líneas generales, consistentes con sus propias proyecciones. Sin embargo, advirtió que podrían requerirse medidas adicionales para alcanzar las metas planteadas. Las metas anunciadas por la administración Kast El Gobierno chileno busca reducir el déficit estructural hasta 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2030 y mantener la deuda pública por debajo de un límite prudencial equivalente al 45% del PIB.

Para ello, la administración de Kast anunció un plan de recortes de gasto por alrededor de US$6.000 millones durante los primeros 18 meses de gestión. No obstante, Fitch recordó que el punto de partida es más débil de lo que esperaban las autoridades. La agencia destacó que la recaudación tributaria ha mostrado un desempeño inferior a las previsiones presupuestarias y que persisten presiones de gasto, especialmente vinculadas a los salarios del sector público. En mayo, el Informe de Finanzas Públicas elevó la proyección de déficit del Gobierno central para 2026 desde 1,8% hasta 2,4% del PIB, aun después de incorporar los nuevos ajustes presupuestarios.

En ese contexto, el Ejecutivo solicitó autorización al Congreso para emitir US$6.200 millones adicionales en deuda durante este año. El informe de la consultora prevé que el déficit fiscal alcance 2,5% del PIB en 2026, una cifra cercana a la estimada por las autoridades. La calificadora indicó que sus proyecciones ya contemplaban ingresos por debajo de las expectativas previas y posibles dificultades para implementar reducciones de gasto de gran magnitud. La agencia mencionó que el Gobierno enfrenta demandas de financiamiento en áreas como educación, salud y pensiones, al mismo tiempo que mantiene compromisos para fortalecer la seguridad pública y las políticas destinadas a enfrentar la inmigración irregular.

El crecimiento económico, una pieza clave El informe sostiene que el cumplimiento de las metas fiscales dependerá en parte de la capacidad de la economía chilena para acelerar su crecimiento. Mientras las autoridades aspiran a expandir la actividad entre 3,5% y 4% anual, Fitch proyecta un crecimiento de 1,6% para 2026 y de 2,9% para 2027, antes de una nueva desaceleración en los años posteriores. La calificadora puntualizó que mantener la deuda pública por debajo del límite de 45% del PIB requerirá no solo cumplir las metas fiscales anunciadas, sino también lograr un crecimiento económico superior al contemplado en los escenarios oficiales más conservadores. Además, destacó que el Ejecutivo busca reducir otras necesidades de financiamiento mediante cambios en programas de vivienda y créditos estudiantiles, el avance de privatizaciones y el fortalecimiento de empresas estatales.

Reformas tributarias y riesgos de ejecución Por otro lado, Fitch analizó el proyecto de reforma económica impulsado por el Gobierno y actualmente en discusión en el Congreso. La iniciativa contempla reducir la tasa del impuesto corporativo desde el nivel actual hasta 23% en 2029, reintegrar los impuestos corporativos y personales sobre la renta e introducir un crédito tributario para el empleo. De acuerdo con estimaciones de la Dirección de Presupuestos de Chile citadas por la agencia, la reforma tendría un efecto fiscal negativo de aproximadamente 0,3 puntos porcentuales del PIB por año durante los próximos tres años. El impacto recién se volvería positivo hacia 2035.

Asimismo, Fitch indicó que los beneficios esperados sobre el crecimiento económico son inciertos y que, de no materializarse, el costo fiscal neto podría ser mayor. La agencia agregó que una estrategia basada en un crecimiento más elevado y en una fuerte disciplina del gasto podría resultar difícil de ejecutar. Consignó que el Gobierno excluyó a la seguridad pública de los recortes presupuestarios aplicados este año y enfrenta presiones para otorgar un tratamiento similar a los sectores de educación y salud, que junto con seguridad concentran la mayor parte del gasto operativo. La visión de Fitch sobre la calificación soberana Fitch mantiene la calificación de Chile en “A-” con perspectiva estable.

La agencia explicó que esa nota incorpora su escenario base de un aumento gradual de la deuda pública, aunque permaneciendo por debajo del umbral de 45% del PIB durante el horizonte de proyección. Sin embargo, advirtió que una consolidación fiscal más débil de lo previsto o una desaceleración económica inesperada que incrementara la probabilidad de superar ese límite podrían generar presiones negativas sobre la calificación crediticia del país. Por último, Fitch recordó que la deuda pública chilena aumentó alrededor de 10 puntos porcentuales del PIB desde octubre de 2020, cuando rebajó la nota soberana del país desde la categoría “A”.